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LA COMUNIDAD PORTUARIA DE BARCELONA CELEBRA SU CÓCTEL DE NAVIDAD PRESUMIENDO DE CRECIMIENTO

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NAUCHERglobal, Daniel Molero 14/12/2018

Como ya es una tradición por estas fechas, la comunidad portuaria de Barcelona se reunió ayer para pasar balance del año que finaliza y felicitar las próximas fiestas navideñas que se acercan. Se hizo, por primera vez, con presencia de Mercè Conesa en la presidencia del puerto y con unas cifras que vuelven a situar a la instalación catalana como el puerto de mayor crecimiento de entre los grandes enclaves europeos.

Y se hizo, a diferencia de otros años, con una relativa calma. Con una relativa paz social. A pesar de las trabas que pone la Administración en el caso de los representantes aduaneros; a pesar también del enorme intrusismo que debe soportar las empresas debido a las concentraciones industriales –tanto verticales como horizontales- y sin aún haberse resuelto la crisis de la estiba.

No obstante, los presidentes de las cuatro principales asociaciones profesionales de la comunidad portuaria (agentes de aduanas, consignatarios, transitarios y empresas estibadoras) dieron por bueno el trabajo realizado conjuntamente para que Barcelona muestre al mundo el potencial que tiene y su ímpetu por seguir asumiendo retos de crecimiento en el corto y largo plazo.

En cualquier caso, para lograr consolidar las cifras cabe, más que nunca, que la Administración central se ponga las pilas y permita una mayor autogestión, particularmente en un aspecto económico demasiado controlado, pero también en la promesa de las infraestructuras necesarias para crear riqueza, con el ferrocarril como prioridad y con unos accesos que llevan ya cerca de tres lustros de retrasos injustificados.

Cuando el puerto funciona, las empresas también lo hacen y viceversa. Lo reconocían en sus discursos el presidente del Colegio de Agentes de Aduana (COACAB), Antonio Llobet, y el de la Asociación de Agentes Consignatarios (AACVB), Jordi Trius. El primero realizó un breve repaso económico que resumió en tres puntos: en 2018 ha habido gran actividad y, con ello, trabajo y mejora de las expectativas empresariales; también hay financiación por parte de las entidades financieras; y, finalmente, la morosidad se ha visto reducida. A cierre de 2018, se superarán los 14 millones de declaraciones de aduana logrados en 2017 y los 19 millones de declaraciones del IRPF, por lo que la situación es positiva.

No obstante, no es oro todo lo que reluce: la presentación por parte del Gobierno de un Anteproyecto de Ley contra el Fraude que no ha sido consensuado con el sector ha puesto en alerta a los representantes aduaneros, tanto agentes de aduana como transitarios (leer información relacionada). Y es que “no es de recibo enterarse de un Anteproyecto que nos afecta a través de la prensa y del BOE”, afirmaba Llobet con más razón que un santo.

En su intervención, Trius también mostró satisfacción ante las cifras que arrojan el año que finaliza, “en el que se han conseguido superar las 9.000 escalas de buques en nuestro puerto”, una cifra récord atendiendo, además, a que cada vez tienen mayor capacidad y envergadura. Sin embargo, “para crecer en el tiempo y consolidar ese salto de escala cabe no ser autocomplacientes y reivindicar aspectos que necesitamos para seguir creciendo: accesos, corredor Mediterráneo, nuevo modelo de estiba, mejora del transporte terrestre, o mayor eficiencia en el terreno medioambiental”.

Los consignatarios recibirán, además, una gran noticia a inicios de 2019: por primera vez su figura profesional será reconocida en la legislación española, ya que el proceso se está culminando en el Consejo de Estado, como paso previo a su revisión por el Consejo de Ministros y su aprobación final.

Emili Sanz, presidente de la Asociación de Transitarios (ATEIA) dio un bis cómico a la velada, como también es tradicional en su intervención, pero no exento de crítica y reflexión. Esta vez explicó, en formato de fábula, cómo había visitado a Santa Klaus en su Laponia natal y le había reprochado por qué, como fabricante –de regalos- o cargador, se había tenido que introducir también en el sector de los transitarios, cuando ni cargadores ni fabricantes son expertos en comercio exterior, como sí lo son los transitarios. Sin duda, una crítica clara al excesivo intrusismo que sufren las empresas transitarias y a las concentraciones empresariales.

Por su parte, Javier Vidal, presidente de la Asociación de Empresas Estibadoras (AEEPB)  tuvo una presencia tranquila en su discurso, muy diferente a la que tiene acostumbrado al personal. Su intervención careció esta vez de reproches y se dedicó a felicitar el trabajo hecho por las empresas de la comunidad portuaria que ha hecho que el enclave de la capital catalana sea referencia a escala internacional: “Si el puerto no para es gracias a la incesante actividad que tenemos para paralizar incidencias”, señaló.

Finalmente, antes del brindis, tocó el turno para cerrar los discursos a la presidenta del puerto. Mercè Conesa apenas tocó las cifras, pero sí señaló la confianza que desprende la comunidad empresarial, pese a que no se debe ser conformista, sino aspirar a lograr resultados que impulsen desde Barcelona la economía catalana y española. El puerto cerrará 2018 con un nuevo récord en tráficos y, a falta de cerrar diciembre, ya se vislumbra  haber alcanzado los objetivos marcados por el plan estratégico aún en vigor.

Sin embargo, cabe ir a más y hay retos en un futuro próximo, como pueda ser la nueva reglamentación europea de puertos que entrará en vigor en el primer trimestre de 2019 y que otorgará a puertos competidores mayor capacidad para flexibilizar sus tarifas y atraer, de esta manera, más tráficos. Barcelona no quiere quedarse atrás y pide, una vez más, adaptar la normativa legal española, sobre todo respecto a las tarifas, para competir de tú a tú con otros puertos del continente. “Lo pondremos encima de la mesa de Puertos del Estado”.

A corto plazo “también debemos abordar el reto de la energía: deseamos que sea más limpia y más barata para las empresas del sector portuario. No puede ser que tengan tasas similares las empresas y los domicilios”, señaló Conesa, “cuando los consumos son netamente superiores”.

La presidenta también señaló que “somos un puerto  exportador y esto indica que la economía interna va por la senda positiva y debemos seguir impulsándola desde la esfera portuaria con los recursos que tengamos en nuestra mano”.

La gala celebrada en la nueva y flamante terminal de cruceros del grupo Carnival, inaugurada esta pasada primavera, culminó con los clásicos corrillos de empresarios departiendo amigablemente entre ellos y con los medios de comunicación especializados. En definitiva, celebrando la Navidad de forma previa.

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