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LA CIAIM HACE PÚBLICO EL INFORME DE LA COLISIÓN, EN 2017, DEL 'MIDVOLGA-2' Y 'EL FAIRELL'

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 01/03/2018

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos, CIAIM, ha hecho público el preceptivo informe sobre la colisión del buque quimiquero ruso MIDVOLGA-2 y el pesquero de arrastre EL FAIRELL, ocurrida el 20 de marzo de 2017, a las 15:12:25 horas en las proximidades de la bocana Sur del puerto de Barcelona (Informe CIAIM-26/2017). A resultas del abordaje, el pesquero se fue a pique arrastrando a dos tripulantes al fondo del mar. EL FAIRELL lleva cuatro tripulantes, dos españoles, un senegalés y un marroquí. Los fallecidos fueron los dos últimos.

La CIAIM es el organismo oficial, dependiente del Ministerio de Fomento, que tiene encomendada la misión de realizar las investigaciones de los accidentes marítimos graves y muy graves, y aquellos otros incidentes o accidente leves cuya investigación pudiera aportar alguna enseñanza para mejorar la seguridad de la navegación y de la vida humana en la mar. Todos los accidentes con muertos y/o con episodios de contaminación extensa son considerados muy graves y obligatoria su investigación.

El informe de la CIAIM 26/2017 resulta pobre, eso que se conoce como un trabajo de aliño. Se limita a recoger algunos datos sobre la navegación de los dos buques, datos cuya obtención no requiere esfuerzo alguno pues se han de entregar obligatoriamente a los investigadores, aderezarlos con algunas citas normativas in extenso y llegar a la conclusión de que la causa del accidente fue que ambos barcos descuidaron su principal misión mientras navegan: vigilar la proa para evitar la colisión con otro buque o cualquier obstáculo flotante. Una obviedad. Hay también algún pequeño error, achacable quizás a la fatiga de los miembros electos de la comisión, como que el accidente no produjo contaminación, cuando, tal vez, lo que querían decir es que no se produjo ningún derrame de hidrocarburos.

Los mayores reproches del informe se dedican al buque mercante, MIDVOLGA-2 por la razón simple de que los investigadores han podido disponer de los datos del buque y por tanto pueden tildar de inconsistentes e insostenibles las declaraciones exculpatorias del primer oficial del MIDVOLGA 2, de guardia en el momento del accidente. Unas declaraciones realmente sorprendentes que sin duda servirán para colgar de ellas una acusación rotunda de negligencia grave.

Del pesquero, los datos son mínimos, pues el barco se fue al fondo y por tanto las declaraciones del patrón no reciben calificativo alguno. Declara que estuvo en el puente rellenando los datos del diario electrónico de pesca, de envío obligatorio antes de la descarga de las capturas. El tamaño del puente de EL FAIRELL, un minúsculo espacio de unos 5 metros cuadrados no permite estar en el él sin echar un vistazo de vez en cuando a la proa. Eso hubiera bastado para evitar la colisión, pues al pesquero le llegaba con un golpe de timón y unos pocos segundos. Si aun estando en el puente, como dice, el patrón no advirtió la presencia del mercante, es decir no miró en ningún momento la proa del barco, entonces estamos ante un problema estructural: el patrón no está formado para patronear un barco, por pequeño que sea; o la disposición del transmisor de los diarios de pesca está ubicado de forma insegura pues no permite rellenar el diario y al mismo tiempo mantener una mínima vigilancia de la proa. Y en ese caso la investigación debería ponerlo de manifiesto. O bien estamos ante una declaración del patrón tan insostenible, por falaz, como la del primer oficial del mercante, pues no se hallaba en el puente.

La muerte de los dos extranjeros, o la salvación de los dos españoles, merecía algo más de esfuerzo investigador: cual era su ubicación en cubierta, en qué estaban ocupados, qué formación tenían, si sabían nadar, qué ropas de trabajo vestían… en definitiva una explicación de la muerte de unos y la salvación de otros.

Que el caso esté lógicamente judicializado, pues los dos fallecidos en el accidente exigen saber lo que pasó y quién o quienes han de pagar por ello, no debería ser obstáculo para que la CIAIM investigara a fondo los hechos, pues esa es su obligación, aunque de la revelación de esos hechos se deduzca cualquier tipo de responsabilidad, cuya atribución está vedada a la CIAIM y a todos los organismos de investigación de siniestros marítimos. Pero, repito, esa prohibición de atribuir responsabilidades no puede ser excusa para que la investigación se limite a rellenar el informe con obviedades y datos técnicos descriptivos, sin entrar a investigar a fondo cómo pudo suceder un accidente tan difícil de creer y con un resultado tan trágico.

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