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LA AUTORIDAD PORTUARIA DE BARCELONA CONCENTRARÁ LAS TERMINALES DE CRUCEROS EN EL MOLL ADOSSAT

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NAUCHERglobal, Xavier Fernández de Castro 19/01/2018

El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria de Barcelona han llegado a un acuerdo para reordenar los espacios portuarios de la ciudad que permite avanzar en la integración del frente litoral y ganar zonas de uso vecinal, además de mejorar la movilidad. La gran novedad del nuevo plan es que el puerto concentrará de forma progresiva todas sus terminales de cruceros en el Moll Adossat, lo que implicará reducir de ocho a siete el número de terminales.

“El objetivo del puerto de Barcelona es mantener el máximo alineamiento con las políticas de la ciudad y más en el tema de los cruceros, que es una actividad que tiene una proyección hacia la ciudad”, ha explicado el presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Sixte Cambra. Tanto el dirigente como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se han mostrado muy satisfechos por el acuerdo alcanzado, que se ha fraguado durante meses y “es fruto del entendimiento necesario” entre el puerto y la ciudad, tal y como ha destacado Colau.

La gestión de los cruceros es un tema candente en Barcelona y ha generado numerosas críticas entre asociaciones vecinales y ecologistas. La autoridad portuaria siempre ha mantenido que no tiene interés en aumentar el número global de cruceristas que llega a Barcelona y ha apostado por una política más enfocada a impulsar el crecimiento de pasajeros de puerto base, una actividad más beneficiosa para la economía de la ciudad y que hace un uso menos intensivo del espacio público.

“En los últimos ocho años el tráfico de cruceros se ha mantenido estable alrededor de los 2,6 millones de pasajeros”, ha explicado el director general del puerto, José Alberto Carbonell. “La sostenibilidad que busca este acuerdo se traduce en tres ejes principales: traslado de las actividades de cruceros al Moll Adossat, la reducción de las externalidades y la gestión de la movilidad”. De hecho, 2017 se cerró con un ligero crecimiento del 1%, pero este ha sido mucho más importante en los meses de temporada baja (+13%) que en los de temporada alta (-2%), cifras que coinciden con los planes de desestacionalización de los cruceros para repartir su llegada a lo largo de todo el año.

El traslado de la actividad de cruceros al Moll Adossat se hará de forma progresiva y tardará una década en ser plenamente efectiva. En las terminales Maremàgum y Drassanes se eliminan las operaciones de cruceros y se trasladará la actividad de ferries una vez que se haya acabado la ampliación del muelle en 2022 y 2023. Los muelles de Espanya y Drassanas dejarán de tener uso comercial y se abrirán sus espacios a los ciudadanos.

Por su parte, en la Terminal Nord se acabará la actividad de cruceros cuando finalice la concesión actual en 2026, mientras que en la Terminal Sud finalizará cuando el espacio que ocupa actualmente la terminal polivalente de Port Nou (adyacente a la terminal E) quede desafectado del uso de transporte de mercancías. La alineación Sur del Moll Barcelona también perderá su uso comercial y se abrirá a los vecinos.

Para cumplir este calendario, la Autoridad Portuaria de Barcelona acelerará la redacción del proyecto constructivo de la cuarta fase de la ampliación del Moll Adossat para que las fechas de finalización de las obras se puedan sincronizar al máximo con el traslado previsto de las actividades de cruceros. Las dos últimas fases de ampliación del muelle requerirán una inversión global de 140 millones de euros entre capital público y privado.

Asimismo, el acuerdo entre el Ayuntamiento y el puerto de Barcelona también incluye una estrategia dirigida a medir el impacto medioambiental de los cruceros en la ciudad. El enclave encargará dos informes: uno sobre el sistema de control actual de las emisiones de los buques, los protocolos y los resultados obtenidos y otro sobre el impacto de la contaminación a largo plazo, en especial del material particulado (PM) y los efectos en los barrios cercanos a la ciudad.

La reordenación de los espacios puerto-ciudad contempla la tercera modificación del Plan Especial de la Nova Bocana impulsado por el puerto y que en su nueva configuración aumentará en 14.000 metros cuadrados el espacio público, concentrados en la zona perimetral de la futura Marina Vela, donde se crearán dos tramos de paseo público equivalentes a la extensión de las Ramblas. En esta zona se construirá un edificio de 450 metros cuadrados que tendrá usos docentes y albergará la base provincial de la Cruz Roja del Mar.

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