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LA ADMIRABLE LABOR DE SASEMAR EN EL SALVAMENTO DE PERSONAS

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Blog: jzamora@naucher.com

JUAN ZAMORA 28/01/2018

Blog: "El barógrafo"

La Empresa Estatal de Salvamento y Seguridad Marítima, Sasemar, ha hecho públicos los datos de actividad de 2017. Auxiliaron -búsqueda, rescate y asistencia- a 36.079 personas. A pesar de los esfuerzos desplegados no pudieron impedir la muerte o desaparición de 315 personas, casi la mitad, 154 fallecidos, en intervenciones relacionadas con el afán de quienes buscan una vida mejor al norte de sus lugares de origen. En tierra, el lenguaje administrativo impone que a esas personas se les considere “inmigración irregular”; en la mar, suelen ser personas en peligro, náufragos a quienes el Derecho obliga a prestar auxilio con todos los medios posibles. Incumplir ese deber constituye, sencillamente, un delito criminal, abominable para cualquier conciencia con un mínimo de rectitud.

La creación de Sasemar, Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, noviembre de 1992, respondió al clamor centenario del mundo marítimo que demandaba un servicio público de búsqueda y rescate de náufragos capaz de cubrir todo el litoral español y particularmente las zonas con mayores riesgos; y respondió también, faltaría más, a la presión del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo, firmado en Hamburgo en abril de 1979, del que España, que ya formaba parte de la Comunidad Europea, no podía quedar al margen.

Desde entonces, Sasemar, bautizada a efectos de marca como Salvamento Marítimo, ha dado pruebas sobradas de un funcionamiento eficaz. Incluso en los casos en los que España ha quedado como una república bananera, podríamos hablar del siniestro del PRESTIGE, la labor de Sasemar quedó, no sólo al margen de cualquier crítica sino loada por su impecable rescate de los tripulantes. Descontamos, claro está, la estúpida zafiedad de la dotación de un helicóptero que en medio de la operación se pusieron a comentar con insultos la actitud del capitán Mangouras.

Loable, por extraordinarias, resultan las intervenciones de Salvamento Marítimo español en auxilio de las personas que intentan llegar a nuestro país desde las costas del continente africano a bordo de unos esquifes a los que llamamos pateras. Salvamento Marítimo ha dado estos años una lección de profesionalidad y discreción al cumplir con su obligación de salvar la vida de miles de personas en grave peligro mientras intentaban alcanzar las costas españolas.

Es probable que al equipo de ese pertinaz Nobel de la política apellidado Zoido no le haga gracia que los inmigrantes ilegales lleguen a España en salvamares y buques de salvamento de Sasemar. ¿Qué podemos esperar de un tipo capaz de co-organizar la vergüenza del 1 de octubre en Cataluña y el bochorno de sucesivas declaraciones al respecto más propias de Fofó, Miliki y Milikito? Nada podemos esperar de quienes sólo ven una irregularidad administrativa, inmigración ilegal, cuando miran a personas inocentes que arriesgan su vida para alcanzar una vida mejor. Al ministro Zoido (Interior) le convendría conocer la ley y a ser posible comprenderla. Debería leer, por ejemplo, el artículo 94 del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982), firmado por España en diciembre de 1984. Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que, siempre que pueda hacerlo sin grave peligro para el buque, su tripulación o sus pasajeros: a) preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar; b) se dirija a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro, en cuanto sepa que necesitan socorro y siempre que tenga una posibilidad razonable de hacerlo.

Afortunadamente, Salvamento Marítimo ha honrado a la sociedad española cumpliendo con su deber y obedeciendo la ley. Por muchos años.

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