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LA ABSOLUCIÓN DE LÓPEZ SORS EXIME AL GOBIERNO ESPAÑOL DE RESPONSABILIDAD

  • Administración marítima
  • Prestige

DANIEL MOLERO 15/11/2013

Blog: "Viento de Tramontana"

El macro-juicio del PRESTIGE ha finalizado. La lectura el miércoles de la sentencia por parte del presidente del tribunal, Juan Luis Pía (ver pdf adjunto), no hace más que demostrar que la actuación del capitán del petrolero no fue incorrecta y que la decisión de condenarlo por desobediencia no es más que una cortina de humo, quizá necesaria para cubrirse las espaldas.

No obstante, la absolución del entonces director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, es una nueva muestra de la -triste- politización de la justicia española. Si a esto se le suma la no imputación de los cargos políticos de aquel momento (empezando por el entonces ministro Álvarez Cascos), el trabajo del tribunal queda en entredicho.

En los próximos días NAUCHERglobal, como plataforma informativa fundamental en el transcurso del juicio realizará un amplio análisis de los ocurrido durante estos últimos meses en La Coruña. Por lo pronto, destacamos algunas pinceladas.

La mayoría de expertos (entre los que no se encuentra ni el juez ni mucho menos el fiscal del caso) han sido contundentes: el desastre ecológico y medioambiental no podía evitarse (al menos, el derrame como consecuencia del accidente), pero de haber actuado de manera diligente se habrían paliado las catastróficas consecuencias del vertido y la mayor parte de éste.

La decisión de la Administración española de alejar el buque de la costa fue, sin duda, errónea. Y los culpables de esta lamentable hazaña seguirán siendo inocentes, máxime cuando López Sors reconocía en su declaración del 22 de noviembre de 2012 (ver información relacionada) que la decisión la había tomado él en solitario, salvaguardando, entre otros, al actual presidente del Gobierno y entonces vicepresidente con Aznar, que había definido la fuga de fuel como "unos pequeños hilillos de plastilina en estiramiento vertical".

En su declaración durante el juicio, los responsables de la compañía Smit Salvage (principal empresa privada de salvamento a nivel internacional) fueron concisos: "se podía haber salvado el PRESTIGE si se hubiera llevado a aguas más tranquilas o abrigadas" (ver artículo relacionado). Sin embargo, la nula capacidad de diálogo del entonces delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández Mesa (que incomprensiblemente tampoco estuvo imputado) dio al traste con la opinión de los expertos. Lamentable es que, como premio a su poca diligencia, Fernández Mesa sea ahora director general de la guardia Civil.

La propia sentencia reconoce que Fernández Mesa "desempeñó una tarea de coordinación difusa y confusa, tanto en la constitución de un organismo que rigiese las operaciones como en la facilitación de estructuras burocráticas y de atención a personas que pudieran informar a las autoridades y auxiliar al buque, evitar un vertido de fueloil catastrófico y procurar que se recuperase el barco pese a sus graves averías".

"Nadie puede señalar lo que se debería haber hecho". Con esta frase, escuchada en la lectura de la sentencia, el presidente del tribunal exoneraba de responsabilidad a todos... O, al menos, a todos los que estaban porque en su día reconocía que faltan “responsables políticos y no políticos” (ver noticia relacionada). En cualquier caso, la escasa habilidad del ministerio fiscal, representado por un jurista de perfil bajo (leer artículo sobre el interrogatorio al capitán) ha acabado como siempre: mal.

Lo cierto es que, como defendieron en su momento Juan Zamora y José María Ruiz Soroa en su ponencia "Urquiola, Aegean Sea y Prestige, un patrón de irresponsabilidad" (descargar el documento adjunto), las investigaciones oficiales se llevan a cabo de manera sesgada, confusa y parcial, sin entrar nunca a analizar las decisiones de la propia Administración.

De la sentencia quedará en la memoria algo ya publicado por NAUCHERglobal antes incluso de iniciarse el juicio: las autoridades españolas fueron las que provocaron el desastre (ver información relacionada). Sin embargo los voceros mediáticos, en este caso del Partido Popular, han intentado escurrir el bulto durante los últimos once años. Un tipo de prensa generalista, al tiempo que sensacionalista, al servicio exclusivo de la formación política.

Además, como explicaba el profesor Felipe Louzán (ver perfil y artículos publicados) el hecho de arrancar la máquina, contra el parecer del capitán Mangouras, cuando el buque ya estaba siendo remolcado, hizo que las condiciones estructurales del buque empeorasen por el efecto de las vibraciones producidas, por la mayor velocidad así conseguida (de 6 a 7 nudos) y por navegar contra mar.

La absolución de aquellos que decidieran arrancar el buque para alejarlo de la costa gallega es donde ha errado el tribunal coruñés. No obstante, tiempo habrá -seguro- para enderezar estos hechos en el Supremo. Hasta que esto se produzca pueden pasar once años más, en la estrategia de despiste del Gobierno.

En cualquier caso, desde la imparcialidad NAUCHERglobal seguirá informándoles puntualmente.

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