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JOSERRA MARÍN: ‘EN EL SALVAMENTO DEL MODERN EXPRESS NOS DEJARON TRABAJAR A LOS TÉCNICOS’

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 17/11/2016

Jose Ramón Marín, práctico mayor del puerto de Bilbao, desprende humanidad y seguridad en sí mismo. Cuando aconseja, cuando decide, cuando actúa, Joserra despliega una naturalidad que algunos suponen fruto de su origen portugalujo, aunque debe ser más cierto que responde al extenso conocimiento de su profesión, marino, capitán de la marina mercante, y a la pasión con que vive su oficio de práctico en el puerto y ría de Bilbao.

Hablamos del salvamento del MODERN EXPRESS la misma tarde en que la Asociación Vizcaína de Capitanes de la Marina Mercante celebraba con la comunidad portuaria el éxito de la operación. Para mí, dice Joserra, la clave estuvo en que los políticos nos dejaron trabajar a los técnicos con confianza y libertad. La Autoridad Portuaria no se opuso a la entrada del buque escorado en puerto, y la autoridad marítima, el director general de Marina Mercante, se fajó con los políticos del Ministerio y dejó que los prácticos diseñáramos la maniobra. Y salió todo bien.

Cuenta la labor del servicio de practicaje en el salvamento del MODERN EXPRESS como si hubiera sido sencillo. Había dos problemas en la entrada del buque con 50 grados de escora: cómo los salvadores de Smit Salvage nos entregaban el buque, un artefacto flotante con grave riesgo de irse a pique en cualquier momento, y el viraje que había que realizar para enfilar la dársena asignada por la Autoridad Portuaria. Para prevenir el riesgo de ambos problemas montamos un dispositivo con tres prácticos y cuatro remolcadores. De esta forma teníamos un control casi completo de la maniobra y medios para afrontar cualquier problema.

¿Cómo decidieron los prácticos la forma de meter el buque y los medios necesarios? Como siempre, hablando entre nosotros y acordando profesionalmente los detalles de la maniobra, sus posibles fallos y cómo resolverlos. Democracia profesional en estado puro. Yo me limito a coordinar y poner orden en las decisiones que acuerda la corporación. No tengo afán de protagonismo ni nada parecido.

José Ramón Marín mandó barco por primera vez con 24 años, una edad precoz que él atribuye al azar y a la suerte: estaba en el lugar y en el momento adecuado, de modo que me tocó. Y optó a una plaza de práctico de Bilbao, su pueblo, un objetivo que alcanzó con 31 años. Aprendió rápido los códigos profesionales del practicaje, la conveniencia (y la necesidad) de consensuar la maniobra prevista con el capitán del buque; la sensibilidad ante los criterios económicos del puerto y las necesidades de las navieras de un servicio rápido y eficaz; y lo más importante: la seguridad como prioridad absoluta. Nosotros somos la garantía de la sociedad de que no vamos a tener un accidente, daños personales o vertidos contaminantes, así que, conscientes de las necesidades del puerto, en ningún caso rebajamos nuestra exigencia de seguridad. Esa es nuestra misión.

Preocupado, ma non troppo, de los ataques injustificados que viene sufriendo el servicio de practicaje, Joserra Marín es partidario de que la sociedad conozca el trabajo de los prácticos. En general, las corporaciones de prácticos adolecemos de una casi inexistente política de comunicación abierta y orientada a la sociedad. Encerrarnos en nuestro trabajo no es una opción de futuro. Cuanto más nos conozcan, menos expuestos estaremos a las veleidades de los políticos, ignorantes en general del mundo de la mar y de la navegación.   

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