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JORNADA 'DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES DEL FUTURO DEL TRABAJO'

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NAUCHERglobal, Redacción 05/12/2018

La Asociación de Agentes Consignatarios de Buques de Barcelona celebró una jornada dedicada a los desafíos y oportunidades del futuro del trabajo a cargo del ponente Sr. Santiago García, fundador del observatorio Future for Work Institute. El presidente de la asociación, Jordi Trius, ha presentado esta jornada dirigida a los agentes consignatarios miembros de la asociación y a invitados de la comunidad marítimo-portuaria de Barcelona a la que han asistido cerca del centenar de profesionales del sector.

La jornada ha permito explorar el futuro del trabajo y las señales que desde Future for Work Institute están detectando y como las están interpretando y hacia dónde se están dirigiendo las ideas para que el colectivo genere la curiosidad, la reflexión y las conversaciones adecuadas “que nos ayuden a contribuir entre todos a que el futuro más probable y el más preferible estén lo más cerca posible el uno del otro”.

El ponente inició su presentación con la descripción del escenario actual donde “a los gigantes tecnológicos les resulta cada vez más fácil ir entrando en más y más sectores precisamente por la digitalización de esos sectores”. A tener en cuenta que estamos en un mundo en el que las grandes digitales “se lo van a comer todo, pero también es más fácil que nunca para alguien con buenas ideas convertirlas en un nuevo modelo de negocio global”. Es fácil hoy en día que los fondos e ideas se encuentren y creen las denominadas startups unicornios: “empresas de altísimo crecimiento que en un tiempo récord alcanzan unas valoraciones billonarias y acaban conquistando un sector determinado”.

El ponente iba describiendo una realidad en el que “estas situaciones cambian las reglas del juego”. Por un lado, los gigantes digitales, por otro los startups unicornios que, junto con una buena idea, transforman profundamente el panorama.  Pero el futuro de trabajo también es afectado obviamente por el entorno económico y el efecto de la globalización. Por un lado, el mercado es el mundo, la gente vende y compra en cualquier sitio a través de plataformas y, por otro, las empresas cada vez más se plantean colaborar con profesionales de cualquier parte del mundo, lo que va añadiendo complejidad a como se va configurando el futuro del trabajo. La demografía también está cambiando, el envejecimiento, reducción de las tasas de natalidad y aumento de la tasa de dependencia, alargamiento de las vías laborales, retraso edades de jubilación, estrechamiento del mercado de trabajo y dificultad de encontrar los trabajadores que necesitan las empresas. A todo ello se suma el reto de la urbanización, “en 2018 por primera vez en la historia hay más personas viviendo en ciudades que personas viviendo en otros lugares. Más de la mitad de la población mundial se concentra en un 2% del territorio mundial” y esto es importante porque estas ciudades tienen a especializarse en determinas industrias y sectores.

Si tuviéramos que resumir todo lo dicho en una palabra sería: disrupción. Estamos en la era de la disrupción, en la “era de cambios inesperados para las empresas y personas que puede venir de la mano de la aparición de una nueva tecnología, pero también de la aparición de nuevas empresas con nuevos modelos de negocio que pueden desafiar la forma de cómo hacemos las o como hemos estado haciendo las cosas durante mucho tiempo”.

En una estadística reciente realizada entre directivos de todo el mundo, “sólo el 3,8% de ellos piensa que su empresa está libre de cualquier riesgo de disrupción”. Un porcentaje ínfimo. Las empresas no quieren desaparecer y cada vez más se habla de agilidad, metodología “Agile” que se traduce en organizarse de otra manera de trabajar para adaptarse y dar respuesta a cualquier cambio producido por el entorno. Los proyectos se configuran de otra manera para ganar adaptabilidad y velocidad ante un mundo que cambia rápidamente. 

En este sentido hay una idea de la que se habla muchísimo, la organización ambidiestra. Las empresas deben construir su futuro y cuidar su presente. Todas las empresas tienen su modelo de negocio y “cada vez más empresas dedican recursos a rastrear el entorno en búsqueda de empresas con modelos novedosos que puedan ser objeto de alianza o adquisición en un momento determinado”. Otra idea sobre nuevos modelos de organización del trabajo es la idea de abrir la empresa para que esté en contacto con el exterior, “una empresa con unos perímetros mucho más flexibles que permitan dejar pasar ideas del exterior”. También, apuntó el ponente, la importancia de la flexibilidad para hacer frente a los “proyectos inesperados que nos puedan venir en nuestras compañías”. Las empresas buscan modelos de colaboración mucho más flexibles por ejemplo la eclosión del fenómeno freelance que aportan flexibilidad y permiten incorporar ideas del exterior. 

Otra deriva del cambio tecnológico es la automatización que impacta directamente en el trabajo. Cada vez más tareas son realizas por máquinas y algoritmos y “esto es un cambio radical ya que la tecnología emerge de forma exponencial”. Se oye hablar de una determinada tecnología y de repente está totalmente integrada en la empresa y en la sociedad. La automatización está generando nuevos perfiles sin embargo estas profesiones son muy volátiles. Hubo un tiempo que la profesión de analista de datos era la mejor profesión, pero luego el software ya hace ese trabajo. La automatización hará que debamos trabajar de manera distinta. Y Este es el gran reto, “según el informe de este año del Foro Económico Mundial uno de cada dos trabajadores actuales tendrá que someterse a un reciclaje profesional significativo”. La alternativa a no reciclarse es quedarse fuera de juego.

Estamos en unos tiempos en los que debemos estar en un proceso de formación continua. Es importante la capacidad de las personas de aprender de forma rápida y tener la actitud de desaprender primero. El ponente apuntaba que “todos venimos con unas inercias y es necesario deshacerse de ellas, aparcar ciertos paradigmas mentales que llevamos en nuestra cabeza y aprender otros nuevos”. Las empresas necesitan personas ágiles, personas que asumen la iniciativa y “no esperar que sea la empresa la que le diga lo que tiene que hacer en cada momento”.

El ponente prosiguió indicando los grandes retos en este mundo tan cambiante y dio algunas claves a la pregunta, ¿cómo lo hacemos?

La primera, como consecuencia de la automatización es la “necesidad de la empresa de ir hacia modelos más agiles” ante los trabajos que realizan las personas ya que cada vez más, serán más complejos y donde las tareas más fáciles serán automatizadas. Otra clave, “contar con los mejores marcara la diferencia” en estos tiempos y de aquí el buscar y retener el talento. Otro tema es la portabilidad del desempeño, hoy día es menor, una persona que funciona bien en una empresa no necesariamente funciona bien en otra. Estamos en un mundo de trabajos más complejos, pero también más interdependiente, el buen trabajo depende de varios factores, compañeros, tecnologías, etc. Hoy en día para las personas jóvenes el trabajo no lo es todo, también quieren tener su vida. Y estas personas jóvenes con talento pueden conseguir esa condición porque son buscados por las empresas. Dirigir personas hoy es realmente un arte.

Para finalizar el ponente dio algunas claves más. Nos enfrentamos a un escenario en el que se “tenemos que replantearnos los procesos” y la manera de gestionar a los trabajadores. Conviene hacer una reflexión, analizar las pautas “de hacer cosas”, “revisar las que están añadiendo valor y las que no y eliminar las que no aporten valor”.

 

 

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