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JAQUE DE LOS ESTIBADORES A GOBIERNO Y EMPRESAS

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DANIEL MOLERO 22/02/2017

Blog: "Viento de Tramontana"

Era de esperar. Ayer se encontraron de nuevo los responsables de Anesco y de los sindicatos de la estiba y no alcanzaron ningún acuerdo… quizá lo hagan hoy o, al menos, un principio de acuerdo. Pero, ante las imposiciones del equipo de De la Serna no les quedó otro remedio que lanzar un preaviso de huelga que harán efectivo en caso de que las empresas y el propio gobierno no recapaciten.

Fomento, de momento, se lava las manos y dejó ayer la papeleta de mediación en el Ministerio de Empleo. Íñigo de la Serna estaba en una “importante” cumbre con Francia para hablar de una estación ferroviaria muy bucólica en el Pirineo oscense, Canfranc. Ya, por la tarde, en sesión de control del Senado y a preguntas de los grupos parlamentarios de la oposición volvió a dejar claro que piensa presentar su decreto y volvió a escudarse en los límites que pone la Unión Europea a la negociación. Todo se enmarcará dentro de la negociación colectiva entre empresas y trabajadores. Por un lado es algo positivo: así Anesco y Coordinadora y cía. no tienen que ver la cara de José Llorca.

No obstante, nada más enterarse los estibadores de los planes del gobierno convocaron nueve días de huelga (divididos en tres semanas y en días no correlativos), que tendrá lugar, si es que antes no llegan a un acuerdo. Lo más seguro es que en la primera semana de huelga, que la harán, lleguen a un acuerdo con Anesco. Para ello la patronal deberá definir antes la comisión negociadora. Están en ello, pero no quieren que se sepa.

De la Serna, por su parte, a lo suyo: que si la multa que deberá asumir España es muy amplia, que desde el Gobierno quieren cumplir estrictamente con la sentencia… oportunismo liberal y mal gusto. En un comunicado remitido por el ministerio se hablaba de que su decreto incluye “una serie de aspectos para flexibilizar, a favor de los trabajadores, como el periodo transitorio de 3 años, al sistema de compensación financiera que estimula la contratación de los trabajadores y los sistemas de capacitación, en los que no es exigible la titulación a aquellos trabajadores que acrediten más de 100 jornadas de trabajo en el servicio portuario de manipulación de mercancías”.

Leámoslo de otro modo: flexibilizar, con un período transitorio es igual a despedir a los estibadores, pero en lugar de hacerlo una vez el decreto entre en vigor, tardarán tres años. Y la estimulación por la contratación es, dicho con otras palabras, que permitirá a las empresas contratar a estibadores externos, sin más formación que 100 horas de capacitación. Vamos, lo que hacen las empresas de trabajo temporal o algunos centros de formación profesional. A efectos prácticos, este decretazo busca que no se contrate a profesionales, con muchos años de experiencia y muchos jornales a sus espaldas porque salen más caros.

Los trabajadores siguen presionando contra el decretazo

Los sindicatos, liderados por Coordinadora, no quieren que el decreto se presente y consideran que la negociación no debe llevarse por los derroteros de un convenio colectivo al uso. Un decreto es una losa muy grande como para salvaguardar la situación con un convenio posterior. Además, ya tienen convenios firmados con las empresas en todos los puertos… y un acuerdo marco –que tardó años en negociarse- en vigor. El preaviso de huelga es un órdago a la grande y una forma de decir a la sociedad que, de salir el decreto la economía española sufrirá, a su pesar, de forma inimaginable… millones de euros más que los 134.000 euros de multa impuestos desde Bruselas.

Algunos dicen que los trabajadores ya se habrían conformado con la no existencia de un registro profesional, que marca la OIT en su convenio 137 y que está ratificado por el Reino de España. No es una situación real. Quieren que haya Registro. Y, cabe recordar que entre los deberes de los servidores públicos (y el gobierno lo son) debería prevalecer el bien para los ciudadanos, no únicamente el de las empresas con intereses. En Derecho, dictar o emitir una resolución (llámese decreto) en un asunto administrativo a sabiendas de que ésta es injusta se llama prevaricar. Y harían bien los letrados de los sindicatos en acudir a los tribunales para que un juez levante alfombras.

Anesco va a la suya

Anesco, por su parte, continúa yendo a la suya. Ayer emitían un nuevo comunicado llorando por el hecho de que los trabajadores quieran hacer huelga. Desde la patronal hablan de las "graves consecuencias que tendrá esta actuación para toda la economía nacional". A lo mejor tendrían que habérselo pensado mejor e ir al unísono con los trabajadores cuando negociaban con Fomento... pero las presiones y tensiones internas les impidieron hacerlo. Quizá también hubo un fallo de planteamiento de los trabajadores en algunos puertos a la hora de ralentizar el trabajo en plena negociación.

Las empresas piden poder desarrollar, de forma real y efectiva, la dirección, organización y control de sus trabajadores, como ocurre en el resto de sectores. Es decir, que lo que actualmente hacen los trabajadores en las Sagep, de montar sus propios jornales lo hagan las propias compañías. A Anesco (al menos a sus actuales dirigentes), como ya explicó NAUCHERglobal, ya le va bien el decreto y negociar lo que sea a través de un convenio colectivo.

Lo que piden las empresas para ellas es que las que ya están ubicadas en los puertos españoles puedan competir en igualdad de condiciones a aquellas que puedan llegar en un futuro. Tiene cierta lógica… pero debería aplicarse a ambas partes de manera inversa: que los trabajadores que quieran incorporarse a los muelles tengan similares conocimientos, formación y experiencia a los que ya están. De ahí la importancia que los estibadores otorgan a los registros profesionales.

Ahora, de salir el texto impuesto por Fomento deberán ser el resto de grupos parlamentarios los que planteen una bofetada en toda regla a las ansias de protagonismo de un ejecutivo que –aunque a veces parece que no lo recuerde por los cinco años de legislatura anterior-, están en minoría en el Congreso.

El problema de no saber medir la fuerza

Ayer en Algeciras tuvo lugar otro acontecimiento de relevancia. Salió en todas las agencias de prensa, en todos los informativos… se reunían los delegados internacionales de los sindicatos de la estiba, convocados por el Consejo Internacional de la Estiba (IDC), para dar su apoyo a sus compañeros españoles. No es un apoyo en balde.

Si hay huelga en España y las navieras apuestan por reconducir sus buques a otros puertos (franceses o portugueses) los estibadores de allí no descargarán las mercancías. Y no es una amenaza, sino una realidad de lo que harán. Lo dijo el coordinador general y el de zona del IDC ante más de 2.000 estibadores y familias en el puerto andaluz.

En el ámbito internacional también se han comprometido a presionar a la Comisión Europea para que obligue al gobierno español a escuchar a las partes, en lugar de hacer paripés y escudarse en sentencias que no dicen lo que pretenden decretar. No descartan los estibadores internacionales, en este sentido, convocar paros y huelgas en todo el mundo en apoyo a los trabajadores españoles.

Hoy habrá nuevas noticias. Pero es improbable que el gobierno recule tan rápido, que los estibadores desconvoquen las huelgas y que la patronal entre en razón.

 

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