Volver al listado de noticias

II CONGRESO MARÍTIMO NACIONAL, UN EXITO DE LA LIGA NAVAL

  • Gente del mar
  • Administración marítima
  • Puertos
  • Entorno marítimo

NAUCHERglobal, Juan Zamora 27/09/2014

La Real Liga Naval Española (LNE) ha irrumpido con fuerza en la vida marítima de nuestro país a través del que han denominado II Congreso Marítimo Nacional, que se ha desarrollado en Santander los pasados días 23 a 25 de septiembre, heredero, sostienen, del Congreso Marítimo Nacional que la Liga Marítima Española, de la que la LNE proclama ser sucesora, celebró en 1901.

El lector encontrará en la sección de cultura de NAUCHERglobal una reseña histórica redactada por Ricardo Enebros de lo que fue la Liga Marítima Española en los primeros años del siglo XX (ver información relacionada). Este segundo Congreso Marítimo, del que iremos informando a lo largo de los próximos días, ha constituido un completo éxito para los organizadores (sobre el papel, la LNE y la Universidad de Cantabria, aunque ésta no apareciera más que en la inauguración formal del congreso), y un sólido instrumento de información y debate para quienes en él han participado.

La Liga Naval se constituyó en 1969 como legítima depositaria de los valores esenciales de la Liga Marítima, esperanza e impulso en el resurgir naval de España, según escribió Cervera Pery en 1979, y ha disfrutado desde entonces de una discreta existencia. Aunque estuvo durante años, de 1974 a 1988, presidida por el almirante Ignacio Martel, no parece que la Armada prestara demasiada atención a la resucitada Liga. Pero la llegada en 2013 a la presidencia de la LNE de un personaje hábil y trabajador, Juan Díaz Cano, ha dado alas a su actividad. Quizás sea prematuro discutir sobre la conveniencia y el papel a desempeñar por una organización en cuya naturaleza está inscrita la compleja unión de las cuatro marinas que integran el mundo marítimo: la marina mercante, la armada, el sector pesquero y la náutica deportiva (la navegación pura al decir de Nicolau y de la Riva), pero no cabe duda que, si nos ceñimos a lo que ha supuesto el pasado II Congreso Marítimo Nacional, la LNE tiene ante sí un largo y provechoso futuro.

En una primera crónica de urgencia (ver noticia relacionada), escrita al calor del impacto del discurso encendido que pronunció Adolfo Utor, presidente de Anave, en la primera sesión del congreso, dimos cuenta de lo que fue la intervención del director general de Marina Mercante, Rafael Rodríguez Valero. 

A esa primera sesión siguieron las intervenciones de Manuel Carlier, director general de la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE); Juan Luis Pedrosa, director general de Sasemar; Javier Expósito Paradela, director gerente de Anesco (patronal de las empresas estibadoras); José Luis Saura, práctico de Santander; Ángel Mato, director general de Anare (asociación patronal de remolcadores); José Joaquín Martínez Sieso, presidente de la Autoridad Portuaria de Santander; y Carlos Domingo Lalinde, capitán maítimo de Santander.

Con alguna excepción puntual, por ejemplo el señor Lalinde, cuya pretenciosa oratoria, por llamar de alguna manera a su forma de hablar, llegaba a resultar desagradable, cada uno de los intervinientes merecería una extensa crónica. 

Manuel Carlier presentó con limpieza y claridad los cambios que a juicio de los armadores ha de acometer el registro canario (segundo registro español), para merecer el interés de los navieros. “Si queremos ser diferentes, nos quedaremos sin marina mercante abanderada en España”, repitió en varias ocasiones. El registro canario, defendió el señor Carlier, ha de ofrecer la misma agilidad y las mismas ventajas que ofrece, por ejemplo, la bandera de Malta.

El director general de Sasemar une a su natural elegancia expositiva una ventaja imbatible. El salvamento marítimo español presta un excelente servicio a la sociedad y cuenta con la aprobación de la comunidad marítima nacional e internacional. Hablar en su nombre apenas presenta aristas o conflictos. Tal vez el único reproche que pudiera hacerse a Sasemar estaría referido al poco aprovechamiento del excelente personal que trabaja en los centros de coordinación de salvamento (las torres), mientras las capitanías marítimas carecen, salvo excepciones, del personal necesario para cumplir con sus funciones.   

En las sesiones de la tarde del día 23 (Javier Expósito, Ángel Mato, José Luis Saura, Martínez Sieso y Carlos Domingo Lalinde) destacó la intervención del representante del servicio de practicaje. El señor Saura no abordó ninguna de las sombras que se ciernen sobre el futuro del practicaje en España, pero su explicación del trabajo y la responsabilidad de los prácticos, en España, en Europa y en el mundo, fue clara, sencilla y didáctica.

Ángel Mato se enredó en excesivos detalles sobre el papel de los remolcadores de puerto, de forma que dejó entre el público una cierta sensación de perplejidad e incomprensión. Nada que ver con la intervención del director de Anesco, Javier Expósito, que no necesitó de ninguna prótesis en forma de power point o similar para dejar claro su entendimiento con los sindicatos de estibadores (Coordinadora principalmente) en la defensa del modelo español de estiba, cuestionado en instancias de la Comisión Europea y criticado por las grandes navieras (vér artículo relacionado). Siempre se agradece en un conferenciante la sencillez con que se desenvolvió el señor Expósito.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Santander, José Joaquín Martínez Sieso, se descolgó con un discurso que no dudó en entrar en consideraciones políticas y sociales en sintonía con el ADN de la Liga Naval: todos los sectores y subsectores que protagonizan el transporte y el comercio marítimo tienen un sustrato común, un campo común de intereses, que hemos de defender unidos. Por lo que hace estrictamente al puerto de Santander, el presidente explicó la evolución de los tráficos y el aumento de la actividad; es decir, lo habitual.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda