Volver al listado de noticias

HALLADOS LOS CADÁVERES DE LOS MARINEROS DESAPARECIDOS DE 'EL FAIRELL'

  • Gente del mar
  • Seguridad marítima
  • Derecho marítimo
  • Salvamento Marítimo
  • Pesca

NAUCHERglobal, Juan Zamora 25/03/2017

Caía una lluvia fría y cortante, de la que apenas podían resguardarse los periodistas presentes, cuando el capitán Juan Ortiz, al mando del buque de Salvamento Marítimo CLARA CAMPOAMOR, se colocó ante las cámaras y dio cuenta del hallazgo unas horas antes de los cadáveres de los dos tripulantes desaparecidos del pesquero EL FAIRELL. Eran las 11.15 horas de ayer, viernes 24 de marzo. “Por nuestra parte, el trabajo ha finalizado con la puesta a disposición de la policía judicial de los cuerpos de los marineros”, añadió Juan Ortiz.

Los cadáveres fueron hallados en las inmediaciones -esa fue la expresión utilizada por Ortiz- del pesquero, cuyos restos aparecían esparcidos y destrozados por el impacto con el mercante ruso MIDVOLGA-2. No estaban enredados en las redes, como se había conjeturado desde la ignorancia del funcionamiento del arte de arrastre que llevan los barcos similares a EL FAIRELL, y ese detalle llevará a los investigadores, supongo, a cuestionarse sobre la causa de sus muertes, pues no deja de ser sorprendente la distinta suerte que corrieron el patrón y el marinero español en comparación con la que sufrieron el marinero marroquí y el marinero senegalés.

Resuelto el expediente más doloroso del accidente, empieza ahora, sin más tapujos la batalla judicial. El Juzgado 19 de Barcelona, por lo pronto, ha colocado al capitán y al primer oficial del MIDVOLGA-2 en situación de investigados, lo que antes se conocía como imputados. Eso quiere decir, probablemente, que les retirarán los pasaportes y los retendrán en Barcelona hasta que los jueces decidan cuando pueden volver a sus hogares, previo depósito de la fianza que les impongan. Mal asunto llevar al terreno penal lo que seguramente se podría resolver mejor, en justicia, en el terreno civil. Podemos reeditar el lamentable caso Mangouras, el capitán de petrolero PRESTIGE.

Esa medida, la de poner a los oficiales del mercante en situación de investigados, sin tomar medida alguna contra el patrón del pesquero, significa que los jueces consideran, de entrada, que los rusos son los culpables del siniestro. Homicidio por imprudencia basado en que los mandos del mercante cometieron una negligencia muy grave al no maniobrar para evitar la colisión con el pesquero. Para llegar a esa conclusión, los jueces necesitan una versión ad hoc del accidente, aunque se aleje mucho de la realidad de los hechos. Una versión, por ejemplo, como la que publicaba ayer el diario El País: Cuando se produjo el accidente cada uno [de los barcos] circulaba por su carril y el mercante, por causas que investiga ahora el juez, giró a la izquierda hundiendo El Fairell. Tiene razón Joan Cortada cuando escribe en NAUCHERglobal que tendremos que abordar la cuestión del rigor informativo.

Esa fantasiosa y negligente crónica, los carriles y el giro a la izquierda son una invención escrita sin respeto a las palabras, inducen a pensar que el buque ruso se abalanzó, diríase que intencionadamente, sobre el indefenso pesquero, cuyo patrón, “en el puente de mando dirigiendo la embarcación mientras los tres marineros realizaban labores de selección de pescado”, nada pudo hacer para evitar el desastre.

Afortunadamente, para el bien del periodismo, los diarios serios de Barcelona, La Vanguardia y El Periódico, no publican semejante dislate.

El patrón del pesquero está en su derecho de inventar la versión que mejor convenga a sus intereses, pero corre el riesgo de que la invención le perjudique más que la realidad. De estar realmente en el puente, dirigiendo la embarcación, le bastaba un ligerísimo esfuerzo para meter el timón a una banda y esquivar al mercante.

Como simple conjetura, a la vista de las trayectorias que nos revela el AIS (Sistema Automático de Identificación) y de las marcas de la colisión que el mercante tiene a la altura del escobén de babor, el pesquero en ningún momento, antes de la colisión, hizo maniobra alguna; el mercante, que era quien tenía la obligación de maniobrar de acuerdo con el Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes en la Mar (RIPA), metió el timón a estribor para librar al pesquero. Demasiado tarde, el abordaje era ya inevitable. El MIDVOLGA-2 embistió al pesquero por la banda de babor, y lo mandó a pique.

Pocas dudas hay de que la mayor culpabilidad del accidente corresponde al buque mercante. Pero tampoco cabe duda que el pesquero tiene una cuota de responsabilidad, en estricta aplicación del artículo 8.f.iii del RIPA: cuando los dos buques que se aproximen el uno al otro con riesgo de que se produzca un abordaje, el buque cuyo tránsito no deba ser estorbado seguirá estando plenamente obligado a cumplir con lo dispuesto en las reglas de la presente Parte.

Nos hacemos un flaco favor si, una vez más, retorcemos la verdad para que pague el extranjero. La responsabilidad del accidente es compartida, 65-35, 70-30 u 80-20, lo que determinen los jueces en un proceso civil. Gravísimo error, todavía reparable, activar la jurisdicción penal y convertir a unos profesionales, de la mercante y de la pesca, en unos delincuentes por haber sufrido un accidente.

 

NOTICIA RELACIONADA

Las causas de la colisión entre el MIDVOLGA-2 y el pesquero EL FAIRELL

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda