Volver al listado de noticias

HA ESTALLADO LA NOTICIA: EL CAPITÁN DEL 'NORMAN ATLANTIC' HA SIDO IMPUTADO

  • Gente del mar
  • Seguridad marítima
  • Administración marítima
  • Navieras
  • Entorno marítimo

JUAN ZAMORA 01/01/2015

Blog: "El barógrafo"

Ayer, último día del año 2014, aparecía urbi et orbe la noticia que resuelve la última tragedia marítima en la atrincherada Europa, la muerte de no se sabe cuántas personas a consecuencia del incendio del NORMAN ATLANTIC. El capitán del ferry, Argilio Giacomazzi, ha sido imputado por la jurisdicción italiana acusado de naufragio culposo. El mensaje a la sociedad es de una claridad cegadora. El capitán es el culpable, ya lo hemos cogido, no hay de qué preocuparse, todo funciona de maravilla, pero ha fallado el conductor del barco. ¡Qué le vamos a hacer!

Debo confesar mi fatiga ante la reiteración de un comportamiento tan canalla por parte de las autoridades. Lo que empezó el Gobierno español con la detención de Giorgios Stavridis, capitán del AEGEAN SEA, embarrancado en la Torre de Hércules, a la entrada del puerto de La Coruña en diciembre de 1992, continuó el Gobierno francés con la detención de Karim Mathur, capitán del naufragado ERIKA y ha culminado ahora el Gobierno italiano con la imputación de Giacomazzi, se ha convertido en una costumbre que sirve para esconder la ruindad de las autoridades marítimas que han de explicar por qué se requirió al AEGEAN SEA que entrara en La Coruña con un temporal que impedía a los prácticos y a los remolcadores cumplir con sus obligaciones de asistir al buque donde marca el reglamento; por qué se permite que un armador, el del ERIKA por ejemplo, cambie de clasificadora cuando las exigencias de la contratada son alegremente rebajadas por  la competencia; y por qué se dan por buenos unos planes de emergencia para buques de pasaje que todo el mundo sabe que en la práctica resultan papel mojado. Por no hablar del PRESTIGE y la prejuiciosa decisión de llevarlo al quinto pino, es decir tirarlo a mar abierto en vez de auxiliarlo en aguas abrigadas; o de las atrocidades cometidas por el armador del SEWOL, de cuyas faltas sólo ha pagado el capitán Lee Joo-Seok, de 68 años, condenado a 36 años de prisión. 

Antes de iniciar cualquier investigación mínimamente rigurosa; antes siquiera de tener completo el expediente sobre el siniestro y recogido todas las pruebas y testimonios; antes incluso de contar con un relato verosímil del suceso y conocer el número de víctimas y el alcance de los daños materiales, ya se culpa al capitán y a la tripulación del accidente. El objetivo de la infamia no es otro que ofrecer a la opinión pública un culpable concreto que oculte y silencie la embarazosa realidad.

Es más fácil y cómodo acusar al capitán y a la tripulación. Ellos dirigen el buque, por tanto ellos son culpables. La falta de mantenimiento por escasez de personal, la contratación de tripulantes low cost con deficiente formación, los certificados y documentos de seguridad expedidos alegremente y aprobados mientras se mira la televisión, la gestión de carga organizada en tierra sin intervención alguna de los profesionales embarcados, todo eso queda sepultado bajo el peso de la gran noticia: ya tenemos al culpable, el sospechoso habitual, el capitán del buque naufragado-

La lucidez de José María Ruiz Soroa lo explicaba hace años con precisión. Cuando se produce un accidente marítimo las autoridades siguen desde el primer momento el siguiente patrón de comportamiento. 

  1. Imputación y focalización de culpas sobre el personal embarcado. Criminalización de los marinos y utilización de los procesos penales como método de desviar la atención e introducir en su resolución a órganos relativamente inexpertos y dóciles.  
  2. Intoxicación masiva de una opinión pública poco preparada y muy dispuesta a aceptar cualquier explicación que pinte el entramado marítimo con simplezas del cine de piratas.
  3. Las investigaciones oficiales se llevan a cabo de manera sesgada, confusa y parcial, sin entrar nunca a analizar las decisiones de la propia Administración.

Este patrón, aplicable plenamente a España como se infiere del comportamiento de las autoridades en los casos del URQUIOLA (1976), AEGEAN SEA (1992) y PRESTIGE (2002), tiene en otros países algunos matices que mitigan la universal criminalización de los marinos. Los Estados Unidos nunca detuvieron a Hazelwood, capitán del EXXON VALDEZ (1990), sobre el que pesaba la sospecha de estar bebido en el momento del accidente; en el Reino Unido son capaces de redactar informes técnicos de siniestros marítimos con el valor que demostraron en el caso del SEA EMPRESS (1998); y en Australia, Canadá y unos pocos países más suelen informar sobre los accidentes marítimos sin engañar y confundir a los ciudadanos sobre las causas y las consecuencias del suceso.

Volvamos al NORMAN ATLANTIC y a la asombrosa eficacia de las autoridades italianas que antes de saber qué ha pasado ya han descubierto al culpable: el capitán Giacomazzi. Ya el primer día las susodichas autoridades lanzaron a la prensa que el buque iba sobrecargado, un señuelo que no tiene relación alguna con el incendio del buque. Además, quienes propalaron el bulo saben perfectamente que esa eventualidad es imposible en un ferry, donde sólo caben los metros lineales de carga rodada que puede transportar con holgura. Luego insinuaron que el buque llevaba cargas inflamables de forma cuando menos irregular. Más tarde añadieron la especie de que transportaba gente sin registrar con conocimiento de los tripulantes, o con su culpable ignorancia. En fin, ahora los jueces, raudos y veloces en estos casos, han decidido procesar al capitán. Caso cerrado.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda