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GESTIÓN DE UNA CRISIS EN EL PUERTO POR CIRCUNSTANCIAS METEOROLÓGICAS

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 29/05/2019

En general, los medios de comunicación vienen henchidos de catástrofes, desgracias y otros sucesos a los que hay que sumar las intrigas, los dimes y los diretes de quienes se dedican a la política partidista. Deprimente. No solemos acoger en nuestras páginas las noticias positivas, los éxitos económicos y sociales, los ejemplos de buena gestión. Resuena todavía en los oídos de la mayoría de los redactores y periodistas el dicho de que la noticia es que un hombre muerda a un perro, no que un perro muerda a un hombre. Lo freaky es noticia. Hagamos hoy una excepción en homenaje a los profesionales del puerto de Barcelona.

La pasada Semana Santa se vivió en Cataluña un temporal de viento y mar que persistió durante más de cuatro días continuados, circunstancia que no había ocurrido en los últimos treinta años. Esto provocó que los buques no pudieran entrar y salir del puerto de Barcelona con normalidad. Las autoridades marítimas y portuarias aconsejadas por los prácticos de guardia decidieron restringir el movimiento de buques.  Se realizaron durante aquellos días solo las maniobras de entrada o salida que fue posible ejecutar con seguridad para los profesionales, para los buques y para las instalaciones portuarias.

La situación de restricción de tráfico se decreta en muy pocas ocasiones, normalmente cuando las condiciones meteorológicas son muy adversas, y permite que sean los profesionales náuticos de la Autoridad Portuaria (APB), Capitanía Marítima y el servicio de practicaje quienes decidan qué tipos de buques pueden realizar las maniobras de entrada y salida del puerto, gestionando así el tráfico marítimo con seguridad y profesionalidad.

La restricción del tráfico en el puerto de Barcelona durante los días de temporal ocasionó la aglomeración de más de treinta buques en espera, fondeados en las proximidades del enclave, como puede verse en la imagen tomada de la carta electrónica y las señales del equipo AIS (Automatic Identification System) de los buques. Nunca se había dado una situación semejante en Barcelona.

Estas circunstancias, completamente anómalas, provocaron una crisis en la programación de las actividades comerciales de los barcos y del puerto, y por ende unas pérdidas económicas de gran envergadura. El departamento de Operaciones Portuarias del puerto de Barcelona, a través del servicio de tráfico marítimo y con el apoyo de los prácticos de guardia, gestionó la crisis para mitigar en lo posible las consecuencias económicas.

Durante estos días de temporal los prácticos salieron en varias ocasiones hasta la boya de recalada (la boya S, “sierra”), para intentar embarcar en los buques de mayor porte, resultando imposible debido al estado de la mar, al movimiento del barco y de la lancha de prácticos que ponía en peligro la operación de embarque.

A medida que el temporal fue amainando, el Departamento de Operaciones, de acuerdo con la Corporación de Prácticos, organizó la vuelta a la normalidad en un proceso que duró varios días.  Tanto los prácticos, como los amarradores y las compañías de remolcadores, redoblaron los servicios para conseguir la vuelta a la normalidad lo más pronto posible. Se llegaron a realizar hasta 83 maniobras diarias de entradas y salidas, cuando lo normal en un día no suele superar las cincuenta maniobras. Hubo pérdidas, pero en cuantía mucho menor de las que cabía esperar si los servicios técnico náuticos del puerto de Barcelona no hubieran funcionado de manera ejemplar.

 

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