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EXTRAER EL COMBUSTIBLE DEL 'OLEG NAYDENOV' ES UNA OPERACIÓN SIN SENTIDO

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JUAN ZAMORA 19/04/2015

Blog: "El barógrafo"

El naufragio del buque factoría ruso OLEG NAYDENOV nos está deparando una nueva versión del bochornoso espectáculo que suelen oficiar determinados grupos supuestamente ecologistas especializados en grandes alarmas y sonoros alaridos. Ignoran casi todo sobre Derecho marítimo y desconocen hasta lo más elemental del mundo náutico, lo que les permite acusar a un petrolero de entrar de noche en puerto de forma furtiva, como hicieron en el accidente del AEGEAN SEA (1992), o apuntar contra el capitán de un buque averiado en medio de un temporal. Acusaciones disparatadas y absurdas.

Ahora, un tanto desconcertados por el tipo de siniestro protagonizado por el factoría ruso, tiran de hemeroteca buscando en la experiencia del PRESTIGE munición para hacer ruido, cuanto más mejor. Todo vale. Protestan porque no hay “protocolos” sin saber lo que quieren decir y, por supuesto, sin conocer los criterios aplicados en el caso por las autoridades marítimas.

Como el OLEG NAYDENOV fue sacado de puerto y llevado mar adentro, se lanzan ufanos a establecer una comparación insidiosa entre uno y otro caso. Esos ecologistas, supuestos, no necesitan analizar el accidente ni las decisiones adoptadas para hacerle frente. Ellos a lo suyo. Nos enseñan una tortuga petroleada, presumen que las “aves lo van a pasar muy mal” y nos endilgan con la temeridad de los irresponsables que “hay que extraer el combustible del barco hundido cueste lo que cueste” (Juande Fernández, portavoz de Greeenpeace).

El barco se hundió en un fondo de 2.400 metros. Extraer el combustible que llevaba en sus tanques es una operación costosísima e innecesaria. Ni la cantidad a extraer, ahora menos de 400 toneladas, ni el tipo de hidrocarburo, justifican el gasto. Basta, como hacen todos los paises desarrollados en casos similares, mantener un seguimiento del petróleo que pueda aflorar y tratar de recogerlo, si fuera posible.

Acometer una operación de rescate del hidrocarburo que pueda quedar en el pecio del OLEG NAYDENOV constituye un error carísimo que no nos podemos permitir.

Admitamos, sin embargo, que la buena fe ecologista, sin analizar el coste de la operación ni sus beneficios, unida al desconocimiento del mundo marítímo, pida la extracción del combustible del OLEG NAYDENOV. Lo que es inadmisible es que una alta autoridad ministerial, nada menos que el secretario de Estado del Ministerio de Fomento, Julio Gómez-Pomar, se supone que con la aquiescencia de la ministra, Ana Pastor, se sume a la fiesta y declare públicamente que en efecto se extraerá el combustible del barco factoría hundido “cueste lo que cueste”.

Puedo entender el miedo del secretario de Estado a repetir la pesadilla del PRESTIGE e incluso podría entender su deseo de contentar el griterío de los ecologistas, pero no tiene derecho a utilizar en una operación sin sentido el dinero que el país necesita para evitar más recortes de los servicios públicos esenciales.

El incendio y posterior naufragio del buque factoría ruso se ha gestionado con sensatez y acierto por parte de la Dirección General de Marina Mercante y de la Capitanía Marítima de Las Palmas. Por favor, que no estropee ahora el Ministerio esa buena gestión para complacer “políticamente”, con dinero público, la ignorancia marítima de los ecologistas.

Si el señor Julio Gómez-Pomar quiere hacer algo útil en materia de accidentes marítimos que impulse la institución de un sosrep modelo británico, un comisionado del Ministerio con autoridad para decidir la gestión de los accidentes graves por encima de las autoridades marítimas y portuarias, y por encima de las autoridades locales y autonómicas.

 

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