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EL ÚLTIMO VIAJE DEL ‘COSTA CONCORDIA’

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JUAN ZAMORA 24/07/2014

Blog: "El barógrafo"

Ayer inició el crucero más famoso del mundo, el COSTA CONCORDIA, su último viaje. En el video que publicamos a la derecha puede el lector hacerse una idea. Penosamente arrastrado por dos remolcadores bestiales, el BLIZZARD y el RESOLVE EARL, con una potencia conjunta de 24.000 CV y 275 toneladas de tiro (bollard pull), con el casco desfigurado por todas las operaciones, ajustes, golpes y afrentas que ha soportado desde el aciago día que el capitán Schettino tardó unos segundos más de la cuenta en dar la orden de timón 20 grados a estribor. Ya sabemos que la velocidad excesiva mata y el crucero iba demasiado rápido.

Esos segundos de más fueron demasiados. Desde ese día, con la obra viva abierta en canal, más de 70 metros de raja, no ha habido un minuto de descanso para el infortunado buque de Costa Crociere.

Algunos expertos en salvamento han cifrado en cuatro las estaciones de dolor, llamadas fases, por las que el COSTA CONCORDIA ha sufrido su calvario de treinta meses. Desde el viernes 13, enero de 2012, hasta ayer 23 de julio de 2014. En la primera, la del siniestro, murieron 32 personas. En la segunda, limpiaron a fondo el inmenso cádaver, dejando el pecio sin líquidos ni materiales de valor o contaminantes y le cosieron diversos apaños para fijarlo al fondo y preparar una ingeniosa operación de reflote que hizo las delicias de los navales que la imaginaron, la calcularon y proyectaron. Treinta compartimentos adosados a los costados, primero lastrados y después deslastrados consiguieron levantar el monstruo sin vida que un día el mundo conoció como COSTA CONCORDIA, un lugar de lujo, pasión, diversiones y emociones garantizadas, un crucero donde muchos pasajeros fueron felices, donde algunos tripulantes pasaron momentos de gloria y donde Francesco Schettino, el capitán nombrado por la compañía por sus dotes para las relaciones públicas, algo pavero, pero de soberbia contenida y talento pasable, vivió sus mejores años. Hasta el aciago día en que el maldito escollo junto a la isla del Giglio impidió al crucero saludar con la salud intacta a sus habitantes. El saludo se fue al garete.

La fase 4, la última estación del malhadado crucero, empezó ayer y acabará dentro de unos días, cuatro o cinco, en un muelle de Génova donde será despedazado y sus restos fundidos o triturados en un vertedero. ¡Qué triste final para la nave orgullosa que albergó en sus entrañas mil y una historias de amor y desamor, de solidaridad y de ambición, de salud y de muerte! 

Como en un entierro de cualquier famoso, al COSTA CONCORDIA le acompañarán numerosos deudos y curiosos, barcos y barquitos, remolcadores de apoyo y numerosos técnicos que han participado en el faraónico proyecto de salvamento.

La ruta concreta que seguirá la comitiva será decidida día a día en función de las condiciones meteorológicas. Fiel hasta el final a los condicionantes medioamvbientales que le han impuesto -no todos sensatos- el convoy se detendrá o aminorará su ya reducida velocidad (2 nudos), para dejar pasara a las ballenas, ballenatos y delfines, en caso de avistarlos. Les espera la muerte en Génova. Aunque si es cierto, como dicen, que una persona no muere del todo mientras alguien con vida le recuerde, preveo que el COSTA CONCORDIA será inmortal.

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