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EL SALVAMENTO DEL PETROLERO DE SUMINISTRO 'SEA DWELLER' EN EL PUERTO DE CEUTA

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 07/03/2015

Madrugada del día 9 de febrero. El práctico de guardia en el puerto de Ceuta, Federico Larrea Barturen, recibe una llamada telefónica del capitán marítimo de Ceuta, Jesús Fernandez, que le informa de la situación crítica de un buque en las proximidades de Cala Mocarro y le pide que acuda para llevar a cabo la maniobra de aproximación al puerto de Ceuta y el atraque en el muelle designado por la autoridad portuaria. El petrolero SEA DWELLER, 87 metros de eslora, 14 de manga, y 3.420 toneladas de peso muerto, dedicado al suministro de combustible, se halla en inminente peligro de embarrancar en la costa próxima a Benzú.

El petrolero SEA DWELLER suele permanecer fondeado en la zona norte de la bahía de Ceuta, donde acuden los buques para abastecerse de combustible. Entra a menudo en Ceuta a cargar para volver a su posición de fondeo, asignada por la Capitanía Marítima desde hace mucho tiempo, siempre la misma. Oleg, el capitán, es un joven ucraniano y los tripulantes son todos filipinos. El buque es de bandera chipriota, país de la UE, pabellón ¿de conveniencia? y está registrado a nombre de un armador domiciliado en Atenas.

Ese día 9 de febrero de 2015, el petrolero no pudo trabajar debido al temporal, por lo que sus navieros u operadores decidieron, para aprovechar el tiempo, que entrara en Ceuta a fin de cumplir una inspección MOU y que obtuviera permiso para ir a reparar a Algeciras. Las maniobras de entrada y salida del puerto las practicó Alberto Calvo, asesorando a un acongojado capitán, consciente del mal tiempo reinante y de las sombrías previsiones para las próximas horas, pero que se veía obligado por el armador a salir hacia Algeciras. Oleg sabía que el barco a su mando, con 13 largos años de servicio ininterrumpido en sus cuadernas, no estaba para trotes.

Después de abandonar el puerto, incomprensiblemente cargado de combustible, tal vez porque la descarga en Ceuta era un gasto y la empresa sólo atiende a los beneficios, el SEA DWELLER puso rumbo a Algeciras, pero poco después tuvo que dar la vuelta tratando de regresar a Ceuta. Los controladores de tráfico del Estrecho, en el Centro Zonal de Coordinación de Salvamento de Tarifa, llamaron con insistencia al petrolero, al que veían en sus pantallas comportarse como un barco a la deriva. Pero el capitán Oleg les aseguró que no pasaba nada. Sin embargo, el SEA DWELLER acabó fondeando de emergencia a pocos metros de las piedras, muy lejos de donde lo hace habitualmente, con la sala de máquinas inundada y la mar cruzando la cubierta de banda a banda.

Pocas dudas caben en la creencia de que el barco tenía graves problemas antes de salir de Ceuta, presionado por el armador/operador, que consiguió también el despacho de la Capitanía Marítima. A falta de la investigación iniciada por la Ciaim, el SEA DWELLER sufrió una caída de planta, un black out, y abatió a unos 2 nudos hasta que Oleg, el capitán, buen conocedor de la zona y experto profesional, consideró que tenía fondo para largar el ancla como única solución.

Cuando el práctico Larrea se prepara para atender la llamada del capitán marítimo Jesús Fernández, las condiciones meteorológicas, noche oscura y fría, eran extremas, con vientos de fuerza 8 a 10 y oleaje de 3,5 a 4 metros de altura lo que convertía las operaciones de dar un remolque de emergencia al buque y el embarque del práctico en trabajos de extraordinario peligro y complejidad.

Para el trasbordo del práctico sería necesaria toda la pericia del patrón de la embarcación de prácticos y la valentía de éste para saltar en condiciones tan adversas. El buque se encontraba sumido en la oscuridad, como una mancha de niebla en la noche, con los generadores de electricidad fuera de servicio, sin propulsión y la cámara de máquinas completamente inundada.

Los tripulantes del SEA DWELLER se hallan congregados en la proa del buque, el lugar que parece menos inseguro, esperando el rescate, alguien que venga a ayudarles, y desde allí observan como la lancha de prácticos avanza penosamente hacia ellos. El oleaje rompía sobre cubierta y sumergía completamente la popa, pasando la mar de babor a estribor a causa del gran asiento apopante provocado por la inundación del espacio de máquinas. Imposible para el práctico embarcar por el lugar habitual. La lancha hubo de recorrer toda la eslora hasta dar con un punto donde no parecía imposible realizar el transbordo. Tal vez no lo hubieran conseguido de no mediar la ayuda de la tripulación, alborozados al ver al práctico Larrea, bien conocido por las veces que había embarcado para asesorar en las maniobras.

Similar odisea experimentó el remolcador BULLDOG para afirmar una estacha en la proa del SEA DWELLER. Tirando de esa estacha, hasta que faltó y hubo que dar otra, el BULLDOG -un nombre apropiado- consiguió librar al petrolero de una varada segura. La habilidad profesional del patrón del remolcador es bien conocida por los prácticos de Ceuta.

Ganada la suficiente distancia de seguridad entre la costa y el buque siniestrado, el remolcador de altura LUZ DE MAR, de Salvamento Marítimo, se aproximó y dio un remolque por la proa pasando el BULLDOG a popa con objeto de poder arrumbar el buque ya que éste carecía de energía para operar el sistema de gobierno. Remolcar y dirigir un barco con un severo asiento a popa, hasta el punto de que la proa saltaba por encima de las olas, resulta extremadamente complicado. Eran continuos los estrechonazos de los cables de remolque producidos por los cabeceos del buque remolcado.

Las dimensiones del remolcador de altura, que no está diseñado para las maniobras en puerto, dificultaron hasta la extenuación la maniobra de entrada en Ceuta y el posterior atraque del SEA DWELLER en el muelle de España, cara de poniente, estribor al muelle, pues la eslora del LUZ DE MAR y la longitud de su remolque hacían imposible acercar la gabarra de suministro por el costado de babor.

Así finalizó el salvamento de B/T SEA DWELLER. Nadie, salvo un breve de la Agencia Efe, tuvo a bien recoger la historia y agradecer al práctico Larrea y a la dotación del BULLDOG el extraordinario servicio realizado, ni ellos, profesionales avezados, lo esperaban.

Otra cosa es que nos preguntemos por el estado ruinoso del petrolero, dedicado a suministrar combustible a los buques, cuyo mantenimiento habría de despertar todas las sospechas de las autoridades marítimas y portuarias. Pero el SEA DWELLER, residente en el mar, trabaja para la empresa Ducar, una mandona en Ceuta, sociedad vinculada al ex ministro Arias Cañete, ahora flamante comisario europeo. Una historia vieja y repetida.

 

Dcocumento relacionado

Video del BT/ SEA DWELLER atracado en Ceuta tras el accidente.

 

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