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EL SALVAMENTO DEL ‘ABIS CALAIS’ A TRAVÉS DE INTERNET

  • Salvamento Marítimo

NAUCHERglobal, Juan Zamora 29/01/2014

Durante siglos, los habitantes de las costas rocosas azotadas por temporales y galernas se agolpaban bajo la lluvia y frente al viento para vivir, cada uno con sus emociones, la lucha de un buque desarbolado que abatía hacia las piedras. Veían a los tripulantes gritar, llorar y trabajar para salvar la vida, sin que nada o muy poca cosa pudieran hacer para ayudarles. Los mejores relatos sobre naufragios del siglo XIX se deben a esos testigos que contemplaban impotentes como la mar podía con hombres y naves.

Desde las ocho de la noche de ayer, la redacción de NAUCHERglobal pudo vivir desde Barcelona la lucha desesperada de un mercante y dos remolcadores para evitar que el primero embarrancase, en cabo Prior, entre las 21 y las 22 horas, y más tarde, de madrugada, entrado ya el nuevo día, en las islas Gabeiras o los bajos Taracidos, de los que estuvieron a escasos metros. No nos azotaba el viento, ni pasabamos frío, estábamos frente a los ordenadores, siguiendo en compañlía de no pocos internatutas (del grupo Naufragios, por ejemplo), y hablando con una experta autoridad marítima, situada a muchos kilómetros de Barcelona, los avatares de los ocho tripulantes del ABIS CALAIS, mercante con bandera de Holanda, construido en 2011, de 115 metros de eslora y 15 de manga, y los hombres de los remolcadores SAR GAVIA, de Sasemar, y SEBASTIAN DE OCAMPO, del Coast Guard de la Xunta de Galicia.

A través de Marine Traffic y, sobre todo, de Localizatodo era posible seguir minuto a minuto el rumbo, la proa y la velocidad del carguero a la deriva por avería en la hélice y de sus ángeles de la guardia, los dos remolcadores que llevan ya veinte horas de lucha contra el temporal y contra las descomunales dificultades de un remolque entre olas que pueden alcanzar los once metros de altura.

No es lo mismo que veían en el siglo XIX, en vivo y en directo, los habitantes de la costa, ni tal vez sea la misma percepción, pero puedo asegurar que he visto a los marinos del SEBASTIAN DE OCAMPO, construido en 2005, 771 GT, partirse el pecho cuando faltó el remolque y se quedaron a escasos 6 cables de las rocas de cabo Prior, y su satisfacción y orgullo cuando lograron enganchar de nuevo al ABIS CALAIS, antes de de que naufragara. Y he admirado el coraje de los hombres del SAR GAVIA, 900 GT, construido en 2010, turnándose con el SEBASTIAN DE OCAMPO en el empeño heroico de salvar al carguero sin hélice. Y he compartido con mis colegas y la autoridad experta y sensible las emociones de vivir a través de las teconologías de hoy el salvamento de un buque en medio de un severo temporal.

A las 07.30 horas de hoy, 29 de enero de 2014, el mercanrte y sus salvadores se encontraban a menos de 2 millas de Prioriño Chico. Muy probablemente lograrán entrar en la ría de Ferrol en un par de horas. Al abrigo de la ría no habrán acabado sus sufrimientos, pero todo será algo más fácil. El temporal amainará, pues sabido es que tras la tempestad viene la calma. Sasemar, controvertida por tantos errores, habrá demostrado su valor. Los marinos del SAR GAVIA y los controladores de guardia en el monte Enxa y en La Coruña, y, por supuesto los tripulantes del SEBASTIAN OCAMPO, dormirán satisfechos, cumplido su deber y vencidas todas las adversidades.

En las informaciones que la página en red de Sasemar suministró ayer se decía que el RIA DE VIGO había sido contratado por el armador en un primer momento para arrastrar el ABIS CALAIS a un lugar de refugio. Sin éxito, como era de esperar. Sé, sabemos todos, que no vale la pena hablar del malhadado y tristemente célebre remolcador de Remolcanosa, incapaz de remolcar nada, arrastrándose a sus años para colmar la codicia de sus dueños. El RIA DE VIGO debería desaparecer pues allí donde aparece surge la tragedia, el escándalo y el dolor.

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