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EL INCREIBLE NAUFRAGIO DEL ‘THUNDER’

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NAUCHERglobal, Anna Lozano 11/04/2015

Los ecologistas de Sea Sepherd rescataron a la tripulación del barco de pesca furtiva después de estar persiguiéndolos durante casi 4 meses. El capitán del THUNDER, del que hablábamos en un artículo del pasado 31 de marzo por formar parte de Los 6 Bandidos, grupo de buques denunciados por la organización ecologista Sea Shepherd por llevar a cabo prácticas pesqueras ilegales, aplaudió y se regocijó cuando su barco desapareció, durante la noche, bajo la superficie del mar frente a la costa occidental de África, indicio claro de su hundimiento premeditado, según los ecologistas.

En lo que han descrito como una experiencia extraña y surrealista, la tripulación del BOB BARKER, buque de Sea Shepherd, rescató a 40 personas de la supuesta nave pirata, el THUNDER, al que el grupo ecologista llevaba persiguiendo desde el sur del océano Índico al Atlántico durante casi 4 meses.

El capitán Peter Hammarstedt, director de operaciones marítimas de Sea Shepherd Australia, anunció a Fairfax Media desde el BOB BARKER que el THUNDER de bandera nigeriana estaba ahora a 3800 metros bajo la superficie del mar.

El THUNDER, que ha usado una larga lista de nombres y banderas, se había hecho de oro ilegalmente a costa de la vulnerable y protegida merluza negra, según la Interpol, además de estar perseguido por Sea Shepherd desde diciembre.

Los miembros de la tripulación del barco hundido fueron trasladados en balsas salvavidas hasta el SAM SIMON, barco gemelo del BOB BARKER, donde se les ofreció agua, comida y atención médica antes de ser desembarcados y entregados a las autoridades de Sao Tome, en el Golfo de Guinea.

Lo realmente extraño del caso es que el capitán del THUNDER, cuando este se perdía completamente bajo el mar, empezó a aplaudir y vitorear, cosa que me hizo pensar que era una actitud clara de que él mismo había provocado el siniestro, explicó el capitán Hammarstedt. Teníamos un pequeño grupo de nuestra tripulación en la balsa de rescate junto a los náufragos remolcados hacia el SAM SIMON, añadió Hammarstedt, y fueron testigos de la extraña actitud de júbilo del capitán.

Los activistas recuperaron las redes de enmalle, de hasta 25 kms de largo, abandonadas por los pescadores furtivos del THUNDER en la Antártida, dónde están totalmente prohibidas. Los ecologistas habían denunciado en incontables ocasiones a las autoridades internacionales los ataques sufridos por parte de la tripulación del barco pirata durante su larga persecución, que intentaban embestirlos y les lanzaban garfios y otros proyectiles metálicos.

El THUNDER emitió una señal de socorro sobre las 4 pm (GMT) y los mismos buques de Sea Shepherd que le daban caza se vieron obligados a rescatar a su tripulación. 

El capitán Hammarstedt explicó que las reacciones frente al rescate de los miembros de la tripulación naufragada eran distintas entre sí. Contó que los indonesios, pescadores que llevaban a cabo el trabajo sucio y peligroso del buque de pesca furtiva, se sentían aliviados por haber sido rescatados. 

Los oficiales, que eran mayoritariamente españoles, no estaban tan contentos. Creo que hubieran preferido a otros rescatadores, pero a veces uno no puede elegir quien lo rescata, comentó con ironía el capitán Hammarstedt.

Añadió que el capitán chileno del THUNDER era un hombre ‘difícil de tratar’ y que ‘no paraba de quejarse’. Nunca había visto a nadie quejándose tanto como ese hombre por haber sido rescatado, declaró. 

Fue una situación muy inusual y extraña. Los marineros rescatados se habían mostrado agresivos y violentos con mi tripulación durante los 4 meses anteriores, así que la experiencia de embarcarlos en uno de nuestros buques resultó extraña y surrealista, pero era nuestra obligación legal y moral hacerlo.

Hammarstedt está convencido del hundimiento intencionado del THUNDER para destruir todas las pruebas de las prácticas pesqueras ilegales que llevaban a cabo a bordo.

Los perseguíamos desde hacía 110 días y creo que, ante la inevitable situación de quedarse sin combustible y tener que entrar a puerto, el capitán decidió que las pruebas ilegales de sus prácticas… estaban mejor en el fondo del océano que con él en tierra, argumentó. 

El capitán Hammarstedt explicó que los miembros de la tripulación rescatada habían buscado armas en cuánto subieron al SAM SIMON, y que los mantuvieron separados del personal ecologista de a bordo durante el trayecto a Sao Tome.

 

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