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EL GOBIERNO QUIERE UNIFICAR LAS INSPECCIONES DE BUQUES EN UNA ÚNICA INSPECCION DE SEGURIDAD MARÍTIMA

  • Gente del mar
  • Administración marítima

NAUCHERglobal, Juan Zamora 22/12/2013

La dirección general de Marina Mercante lleva tiempo preparando un real decreto de actualización y reforma del reglamento de inspección y certificación de buques civiles (RD 1837/2000), que incluiría también una ampliación de las facultades inspectoras concedidas a las organizaciones reconocidas, es decir, a las sociedades de clasificación.

Las dos innovaciones más significtivas que introduciría el nuevo reglamento de inspección de buques serían:

1. Unificaría los inspectores de buques en un único cuerpo de inspectores marítimos, accesible a los titulados de náutica, máquinas, radio e ingeniería naval.

2. Concedería a las sociedades de clasificación la inspección de los buques matriculados en España, con la excepción de los buques de pasaje y de carga rodada.

La modestia y el tino de estas dos innovaciones no le ha ahorrado a la propuesta normativa diversos ataques de algunos medios de comunicación. Como la unificación de los cuerpos de inspección, hasta ahora claramente diferenciados en fiunción de la procedencia académica, ingenieros navales por un lado y profesionales marítimos por otro, resulta difícilmente criticable, el lobby de los navales ha atizado los reproches a la privatización, según ellos, del reconocimiento e inspección de los buques españoles.

La delegación de funciones inspectoras en las sociedades de clasificación es ciertamente discutible y atacable con facilidad, pues no olvidemos que el reino de España se enfangó, a cuenta del PRESTIGE, en una guerra absurda contra la mayor sociedad de clasificación del mundo, American Bureau of Shipping (ABS), contra la que litigó en Nueva York y a la que intentó proscribir en la Unión Europea.

Habida cuenta de las pocas unidades que se mantienen con pabellón español, la realidad es que la delegación de las inspecciones tiene una escasa importancia. Sin contar con que esa delegación en las sociedades de clasificación constituye una práctica habitual de cada día un mayor número de paises desarrollados, con administraciones marítimas perfectamente organizadas y operativas.

Lo que duele a los ingenieros navales es tener que compartir lo que hasta ahora era de su exclusiva incumbencia: la inspección y reconocimiento de la estructura de los buques y de su maquinaria. Una guerra corporativa con larga historia, la de los navales contra los marinos. Una guerra que tienen los navales perdida de antemano, pues los tiempos corren en su contra, pero que causa no pocos dolores de cabeza a quienes intentan regular con lógica y eficacia los títulos, las competencias y las atribuciones de los profesionales de la marina civil.

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