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EL GOBIERNO MUNICIPAL DE ADA COLAU Y SU ICÓNICA CONCEJALA GALA PIN

  • Entorno marítimo

NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 15/05/2016

Sostienen algunos palmeros del actual poder municipal de Barcelona (sin duda para que ese poder nos tenga presente en sus oraciones), que en NAUCHERglobal somos críticos, muy críticos, con el grupo de activistas reciclados que gobiernan la ciudad de Barcelona, ahora con el apoyo peregrino del Partido Socialista.

Que estén obsesionados con el puerto es normal: no saben de qué va. Que la tomen con los cruceros (recuerden la portada de un prestigioso diario, al que chulearon con el cuento de la contaminación atmosférica producida por ese tráfico), sólo constituye un acto de coherencia con su ADN político, reventón y huérfano de conocimiento. Y nadie podría sorprenderse de que mañana se despierten arremetiendo contra el transporte de contenedores procedentes de Extremo Oriente porque fomenta el consumo, facilita el trabajo lowcost o cualquier otra “razón” semejante.

La señora Gala Pin, ya saben la concejala pegada a un teléfono móvil a través del cual vive, respira, piensa, habla y se comunica con sus discípulas y discípulos, seguidores todos y todas (su ciudad particular), no es en realidad una ciberhoólica capaz de seguir un pleno municipal sin despegar la vista del telefonino, o de asistir al consejo de administración de una empresa pública a través de los tuits incesantes que intercambia con sus compis. No. La concejala Pin es en realidad una intelectual, una teórica de la ciencia política, una estudiosa de la sociedad -sus cambios y resistencias. Lean con atención: Yo hablo de ‘fork’, que en el ámbito del ‘software’ es la creación de un proyecto en una dirección distinta de la principal tomando el código fuente del proyecto existente (declaraciones a El Periódico, 15 de mayo de 2016)

¿Queda claro?

La señora Pin tiene todo el derecho a ser un móvil andante, una chica a un móvil pegada, hay por desgracia muchas personas en su situación, pero en su casa. No tiene ningún derecho a ejercer de activista destructiva, con el telefonino como gran argumento cultural, pretendiendo representar a los ciudadanos de Barcelona en el gobierno municipal. Como decía un lector de NAUCHERglobal replicando a la afirmación de que había que darles tiempo, que ya aprenderían: que aprendan, que mucho bien les hará, pero en su casa, no frustrando las esperanzas de cambio y de un gobierno sensato de tantos ciudadanos.  

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