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EL FISCAL PIDE PENA DE MUERTE PARA EL CAPITÁN DEL 'SEWOL'

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 28/10/2014

Hace ahora un par de años se cerraba en España la vista oral contra el capitán y el jefe de máquinas del PRESTIGE, Mangouras y Argyropoulos, y contra el ex director general de marina mercante, López-Sors. Más que un cierre, un portazo. En su alegato final, el fiscal García, el estentóreo, se permitió un alarde de incoherencia y pidió para Apóstolos Mangouras la pena de 12 años de prisión. El delito del capitán del PRESTIGE fue permanecer a bordo del petrolero para intentar salvarlo y evitar la contaminación del medio marino.

Ayer otro fiscal, tal vez igual de ruidoso que Álvaro García, pidió la pena de muerte para el capitán del ferry SEWOL, en cuyo naufragio, el pasado 16 de abril, murieron 304 personas, la mayoría adolescentes. A Lee Joon-seok se le acusa de haber abandonado el buque “antes de que lo hicieran todos los pasajeros”, motivo éste que, sin más miramiento, les permite a los fiscales solicitar para él una pena de muerte; cuatro cadenas perpetuas para otros tantos tripulantes, entre ellos el jefe de máquinas; y elevadas penas de prisión, entre 15 y 30 años, para los restantes once miembros de la tripulación. Todos acusados de “conducta negligente con resultado de muerte”.

Los fiscales surcoreanos no deben haberse enterado de que cuando el capitán abandonó el buque lo hizo ayudado por los servicios de salvamento, abarloados al pecio del SEWOL, a quienes competía entrar en el ferry y rescatar a las personas que pudieran quedar dentro del buque (ver noticia relacionada).

Y tampoco deben haber oído nada ni nada deben haber leído sobre al mal estado de las balsas de salvamento, cuya utilización se tornó imposible. Tampoco habrán tenido en cuenta que el ferry no disponía de botes de salvamento por decisión de las autoridades marítimas.

Por supuesto, cómo no, los atentos fiscales no han querido saber nada de la situación emocional devastada de los propios tripulantes al contemplar el naufragio del buque. Los hombres del mar suelen ser despreciados (menospreciados, al menos) por la sociedad y las autoridades, pagados con mezquindad y despedidos sin contemplaciones si osan quejarse por la despreocupación del armador de la seguridad del buque. Pero cuando ocurre un accidente se les conmina a comportarse como héroes y se les exige lo que nadie se atreve a exigir a otros empleos y profesiones que gozan de grandes privilegios y salarios astronómicos.

El naufragio del SEWOL reveló el estado de corrupción e incompetencia de las autoridades marítimas surcoreanas, incapaces de controlar los desmanes de un armador codicioso que cargaba sus buques muy por encima de los límites permitidos, práctica ilegal que contaba con la silente cobertura de la sociedad de clasificación que certificaba el buque (ver noticia relacionada).

Nada de eso cuenta para los fiscales surcoreanos. Estas tragedias necesitan un chivo expiatorio, un mártir que lave los pecados de otros. Los capitanes de los buques accidentados constituyen una cabeza de turco casi perfecta, un blanco fácil que suscita las iras populares previamente intoxicadas con un alud de falacias, mentiras y medias verdades. Mangouras era un pirata desalmado y griego que vino a contaminar nuestras costas, ¿recuerdan?; y el capitán Lee es un capitán cobarde, indigno, que mató a 304 inocentes. Qué más da que él no fuera responsable del naufragio, ni tuviera nada que ver con la incompetencia y desastrosa actuación del salvamento surcoreano, ni participara de las maniobras de armador. Tampoco importa que de haberse quedado a bordo (acto que condenó a Mangouras; así de flexible resulta la interpretación de las leyes), hubiera podido hacer gran cosa para evitar la muerte de los pasajeros en las frías aguas de aquella aciaga noche.

Las peticiones de los fiscales culminan la vista oral del proceso contra la tripulación del SEWOL, una vista que se inició el pasado 10 de junio. Dado que el próximo 14 de noviembre se cumple el plazo máximo de detención sin condena judicial de los acusados es más que probable que la sentencia del tribunal se haga pública antes de esa fecha. Y se da por seguro que los jueces no atenderán la fiera petición del ministerio fiscal, cuyo objetivo más parece defender al Gobierno de sus errores y negligencias que aplicar con justeza y equidad las leyes del país .

El SEWOL todavía permanece hundido en aguas al suroeste del país con 10 cuerpos desaparecidos de los 304 que perecieron en la mayor tragedia en décadas en Corea del Sur, un suceso que ha tenido conmocionado al país durante meses.

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