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EL ACCIDENTE DEL 'PRESTIGE' NO FUE UN DELITO

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 06/12/2017

En la magnífica entrevista de Luz Baz al presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, publicada en NAUCHERglobal del pasado 26 de noviembre, justificaba Enrique López Veiga la detención y procesamiento del capitán del PRESTIGE, Apostolos Mangouras, con las siguientes palabras: “Desobedeció órdenes. Hubo que embarcar y arrancar el buque en contra de su voluntad e incluso hubo que amenazarlo en su momento con llevárselo detenido porque no cooperaba: no echaba los cables de remolque de urgencia. Y eso fue grabado por el Pesca I”. López Veiga tuvo una actuación discreta y eficaz como conselleiro de Pesca y sus declaraciones durante el siniestro del petrolero, a diferencias de tantos otros, nunca atravesaron la línea del sentido común.

Más recientemente, en una jornada para analizar la catástrofe del PRESTIGE quince años después, celebrada en La Coruña el 1 de diciembre, Alvaro García, que actuó de fiscal en el proceso penal contra Mangouras, Argyropoulos (jefe de máquinas), Ireneo Maloto (primer oficial; nunca compareció), y López Sors (director general de Marina Mercante), afirmó que el suceso “no es un accidente, sino un delito cometido por personas con nombre y apellido” (La Voz de Galicia, 2 de diciembre). Aunque no es probable, tal vez el fiscal García se refiera a los cargos públicos que ordenaron llevar el buque al naufragio. Pero todos los antecedentes apuntan a que se refiere al capitán del PRESTIGE y quizás también a los armadores del petrolero, aunque estos nunca fueron objeto de procesamiento alguno.

La supuesta desobediencia del capitán del PRESTIGE está basada en dos hechos falsos. El primero fue la respuesta de Mangouras al requerimiento de coger el remolque del RÍA DE VIGO, apostado en las inmediaciones. El capitán del PRESTIGE, según el controlador que hablaba con él desde el Monte Enxa contestó que sólo obedecía las órdenes del armador. Durante meses ese desafío inadmisible corrió por todos los medios de comunicación, que fabricaron una imagen de Mangouras próxima a los piratas irredentos del siglo XVIII. Pero cuando finalmente el Gobierno entregó las cintas de audio grabadas en la tarde del día 13 de noviembre de 2002, supimos que Mangouras nunca dijo lo que escribió el controlador de Sasemar y difundieron urbi et orbi los servicios de información del Gobierno. El capitán del petrolero dijo textualmente: ...the tug boat receive orders from owners, no from me. Y eso es exactamente lo que estaba pasando. El RIA DE VIGO esperaba agazapado a que su armador cerrara un jugoso contrato con la empresa de salvamento SMIT SALVAGE y hasta ese momento el patrón del remolcador tenía orden de no acercarse al PRESTIGE ni hablar con su capitán. Cuando se firmó el contrato, sólo entonces, el patrón del RIA DE VIGO llamó por VHF al capitán Mangouras para organizar el remolque

La segunda falsedad se basa en la no cooperación de Mangouras, una de esas especies que se cuelan y cogen cuerpo en un relato sin que haya nada, absolutamente nada que la sostenga. ¿Qué no hizo Mangouras susceptible de ser calificado de delito? Nadie lo sabe. Lo que sabemos es que decidió permanecer a bordo para intentar salvar el buque y evitar la contaminación del mar; si hubiera abandonado el buque, como le pedían desde el helicóptero de rescate, nadie hubiera podido acusarle de desobediencia ni de nada Lo que sabemos es que, sin ninguna obligación, se trasladó a la proa junto con el primer oficial, de noche, con el buque herido, para ayudar en los intentos del RIA DE VIGO por hacer firme un cabo de remolque. Lo que sabemos es que, con una decisión valiente y arriesgada, logró adrizar el buque lastrando los tanques laterales de babor.

Suele suceder que cuando escarbas lo que encuentras sea simple corrupción. El RIA DE VIGO estaba contratado por SASEMAR y cobraba un buen dinero público, pero cuando se le necesitó no estaba, es decir se puso al servicio de una empresa privada y así cobrar dos veces. Por supuesto los hechos eran conocidos por el Gobierno. López Sors llamó al propietario de Remolcanosa la misma tarde del 13 de noviembre de 2002 para recordarle que estaba al servicio público. Álvarez Cascos, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados el 11 de diciembre de 2002, informó a sus señorías que había abierto un expediente al RIA DE VIGO. Consta también la declaración de Ireneo Maloto, que habló por walkie con un oficial de remolcador y éste le aseguró que estaban esperando órdenes del armador. Todas esas pruebas, en tanto destruían el cuento del capitán malvado y griego, fueron enterradas, olvidadas. Hasta que finalmente el Supremo en una pirueta jurídica rebuscada y torticera ha sentenciado a Apostolos Mangouras a dos años de prisión “por desobediencia”, sin reparar que a la vista de los hechos nunca hubo tal delito, sino un caso de corrupción entre Remolcanosa y la Administración del Estado.

Lo del remolque de emergencia por popa, dizque grabado por el PESCA I, no se entiende bien. ¿El PESCA I grabó cómo los marineros del PRESTIGE no desplegaban el dispositivo? Absurdo. ¿Grabó que lo desplegaban? Imposible. Cuando el helicóptero PESCA I llegó a la altura del petrolero para evacuar a la tripulación, el PRESTIGE tenía una escora de 40 grados y la cubierta de popa estaba anegada de fuel, de modo que era imposible no ya trabajar, ni siquiera permanecer en ella. 

Por su parte, el fiscal García ya debiera haber aprendido a distinguir un accidente marítimo de un delito. Durante los nueve meses que duró la vista oral en La Coruña tuvo tiempo de aprender la función del piloto automático y de convencerse de que la dotación del buque no tuvo nada que ver en las causas del accidente. Por supuesto, de haber leído el documentado informe de Felipe Louzán -pedirle que leyera el de Juan Zamora sería excesivo- no tendría más remedio que aceptar que el comportamiento y la actitud del capitán Mangouras fue en todo momento de una profesionalidad intachable. Pero prefirió seguir en la caverna del prejuicio y la ignorancia y no se avergonzó de pedir 12 años de prisión para Mangouras, solicitando a su vez, vaya por Dios, que el capitán del PRESTIGE no tuviera que pisar la cárcel.

Siendo grave que todavía haya personas con cargos importantes que sostienen el montaje de una acusación basada en errores y falsedades, mucho más grave me parece la perspectiva de que estamos condenados a repetir el desastre, pues ni siquiera de un caso tan claro como el siniestro del petrolero PRESTIGE somos capaces de aprender la lección y poner las bases para que no vuelva a ocurrir. Pues si el culpable de todo fue un marino desobediente, pirata y griego, ¿para qué vamos a cambiar nada? Y sobre la corrupción representada por el RÍA DE VIGO, ¿para qué vamos a rasgar el velo de un asunto tan antipático si hemos conseguido colar la culpabilidad de los marinos? Pues eso.

 

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