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CRÓNICA DEL RESCATE DEL PESQUERO CHINO 'FENG SHUN 3' EMBARRANCADO EN LA BAJA DE GANDO

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 27/06/2015

No recuerda exactamente la hora, pero deberían pasar varios minutos de las nueve y media de la mañana, de ayer 26 de junio, cuando el consignatario recibió del capitán del pesquero chino FENG SHUN 3 la penosa noticia de que el barco había encallado en la Baja de Gando con 85 toneladas de gasoil en sus tanques y 39 personas a bordo. Probablemente maldijo al famoso escollo y a los capitanes despistados que todavía en pleno siglo XXI seguían metiendo la proa en el bajo a pesar de su minuciosa señalización en todas las cartas náuticas.

La Baja de Gando, situada en la costa oriental de Gran Canaria, frente al actual aeropuerto, al sur de Las Palmas, cuyas piedras pueden verse perfectamente en marea baja, es un viejo conocido de los marinos. En 1884 el arrecife causó el naufragio del buque de pasaje francés VILLE DE PARÁ. Al año siguiente, 1885, quien se quedaba enredado y herido entre sus aristas era el trasatlántico español ALFONSO XII. Cuentan que en el pasado siglo unos 20 buques de todo tipo y condición corrieron la misma suerte. El FENG SHUN 3 ha sido el último de esta lista de siniestros.

El consignatario sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Llamó a Salvamento Marítimo. Y el jefe del Centro de Coordinación de Salvamento de Las Palmas (CCS Las Palmas), notificó al capitán marítimo la noticia. En la Capitanía Marítima, pura coincidencia, se hallaba también el director general de Marina Mercante, Rafael Rodríguez Valero, comisionado por la ministra de Fomento para seguir directa y personalmente esa grotesca operación de extracción de fuel del OLEG NAYDENOV, un pecio hundido a más de 2.500 metros de profundidad, de modo que el director general tomó el mando de las operaciones.

Primero se desplazaron al lugar del suceso y observaron al pesquero chino, 48 metros de eslora y 9 de manga, atrapado en el escollo y escorado unos 12 grados a estribor, batido por las olas y con la marea en descenso. La primera decisión no necesitó mirar el reloj: salvar a los tripulantes, que ya habían abandonado el pesquero en dos balsas salvavidas, excepto el capitán y el jefe de máquinas que permanecían a bordo. Movilizaron a la SALVAMAR NUNKI, 21 metros de eslora, con base en Las Palmas, y al Helimer 208, un Sikorsky modelo S61N. El primero recogió a los náufragos en el agua; el helicóptero sacó del FENG SHUN 3 al capitán y al jefe. Operación limpia, bien ejecutada y exitosa.

Entretanto, en la perspectiva de que hubiera que arrancar al pesquero de las piedras, se ordenó alistar el buque de salvamento PUNTA SALINAS, dedicado en los últimos 50 días a velar la actividad de la empresa contratada (¡Dios, qué despilfarro!) para extraer el fuel de OLEG NAYDENOV, y dirigir a la zona a la GUARDAMAR TALÍA, de 20 toneladas de tiro, 32 metros de eslora y 7 de manga. Y por si hubiera que sacar o cercar el combustible del pesquero chino se alertó a la base estratégica de Tenerife para movilizar un equipo especial que se desplazara a Gran Canaria.

Quienes dirigían la operación, apostados en la base aérea de Gando, observaron que el FENG SHUN 3 se movía, parecía ponerse derecho y derivar hacia mar adentro por efecto del oleaje y la marea. Ordenaron a la NUNKI abarloarse al pesquero, acceder a bordo y dar un par de cabos que permitieran remolcar el barco siniestrado, pero los tripulantes de la NUNKI consideraron que no era posible, por razones de seguridad, culminar la operación. Cambio de planes. Que el Helimer transportara un rescatador a bordo del pesquero chino que hiciera firme un cabo y lo dejara a la pendura. Y que la GUARDAMAR TALÍA, ya que el PUNTA SALINAS todavía no había llegado, cogiera el remolque y lo alejara del arrecife.

El debate sobre el lugar de refugio al que remolcar el pesquero tampoco requirió mucho tiempo. La mejor opción era el puerto de Arinaga, unas pocas millas al sur de la Baja de Gando, donde podría examinarse el casco y el estado general del FENG SHUN 3 antes de tomar otras decisiones. Finalizadas las inspecciones, las autoridades decidieron que el buque podía remolcarse con seguridad hasta el Puerto de la Luz y de Las Palmas. Fin de la emergencia.

Incidentes y accidentes como el expuesto se dan con cierta frecuencia. En el caso del FENG SHUN 3 hubo suerte, por un lado, y por el otro unas decisiones profesionales acertadas que contaron con el lujo de medios que gestiona la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, Sasemar.

Tal vez del accidente del PRESTIGE no aprendieron los políticos lo que deberían haber aprendido (en primer lugar: dejar actuar a los técnicos y profesionales, sin interferir con sus intereses bastardos), pero una cosa está clara: nos hemos dotado de unos medios públicos de salvamento cuantiosos y eficaces.

 

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