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CRECEN LOS RUMORES EN TORNO A LA VENTA DE TRASMEDITERRÁNEA

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SERGIO ARANDA 10/01/2018

Blog: "EL MAR, LA MAR"

El pasado 24 de octubre los medios especializados en economía y asuntos marítimos se hacían eco de un comunicado emitido por el grupo Acciona en el que se anunciaba la formalización de un acuerdo con Naviera Armas para la adquisición por parte de ésta del 92,7% de las acciones de Trasmediterránea actualmente en poder de Acciona. Según dicho anuncio, la venta se formalizaría durante el primer trimestre de 2018 mediante el pago de 260 millones de euros como importe de las acciones, 127 millones como reembolso por deudas contraídas por Trasmediterránea con empresas filiales de Acciona y, en caso de que los beneficios brutos de Armas en el primer año tras la adquisición alcanzasen cierto nivel, un pago adicional de otros 16 millones.

A pesar de que en los últimos tiempos la situación de Trasmediterránea ha pasado por diversos avatares, la posible adquisición de la misma por parte de una naviera como Armas no dejó de sorprender en diversos círculos, que se preguntaban de dónde va a salir el capital necesario para llevar a cabo y sostener la operación.

La situación de Armas en los últimos tiempos no deja de plantear ciertas inquietudes. En su balance de 2014 figuraban deudas a largo plazo por valor de 181 millones y una deuda total de 204,7 millones, lo que probablemente hizo correr el rumor (desmentido con prontitud por la compañía) de que estaba incluida en el listado del fondo de reestructuración de empresas elaborado por los seis mayores bancos españoles. La situación en 2015 mostraba unas deudas a largo plazo que habían alcanzado los 237,8 millones, mientras que las de corto plazo se situaban en los 70,2 millones tras haberse efectuado una ampliación de capital de 53,9 millones mediante compensación de créditos de sus principales accionistas. El patrimonio neto a final de 2015 se situaba en los 28,5 millones. Las cuentas de 2016 no figuran como presentadas.

El 24 de julio de 2016, Naviera Armas informó que había emitido bonos por valor de 232 millones en la bolsa de Irlanda (ISIN: xs1459821036), habiendo recibido solicitudes que cubrían el doble de dicha emisión gracias a la excelente calificación (sic) otorgada por las agencias de calificación de crédito Standard & Poors (S&P), y Moody’s. Dichas calificaciones eran BB y B1 respectivamente, que, según la definición de las propias calificadoras, corresponden a características especulativas importantes con riesgo crediticio alto. Vencimiento en julio de 2023.

El 8 de abril de 2017, con el asesoramiento de la firma de abogados estadounidenses Shearman & Sterling, se anuncia una nueva emisión, esta vez de colocación en mercado privado a interés variable garantizado, de 50 millones con el aval de las propiedades de la matriz Bahía de las Isletas SL y algunas de sus subsidiarias. El destino de ese dinero debía ser la construcción de un nuevo buque y la ordenación de las cuentas de Naviera Armas.

El 14 de noviembre de 2017 se anunciaba otra emisión de bonos internacionales, también en la bolsa de Irlanda (ISIN: xs1717590563), por valor de 300 millones más. Cupón trimestral vinculado a Euribor +425 puntos básicos. Vencimiento en noviembre de 2024. El objeto de esta emisión podría ser, precisamente, la adquisición de las acciones de Trasmediterránea. Pocos días antes, el 9 de noviembre, el rating S&P de crédito de la naviera se había fijado en un B+ (altamente especulativo).

A esas cifras vinieron a sumarse indicios de conflictividad laboral. Según Comisiones Obreras, la mitad de la plantilla de flota tiene contratos de interinidad por la duración de su período de embarque y los sueldos han estado congelados desde el año 2010. Siempre según el sindicato, la alta precariedad laboral y las pésimas condiciones de trabajo fueron lo que llevó a la convocatoria de huelga los días 26,28 y 30 de abril de 2.017, acción que fue finalmente desconvocada in extremis al acceder la compañía a negociar con los trabajadores.

En cuanto a Trasmediterránea, el balance de 2016 muestra unos 42 millones en deudas a largo plazo y 220,7 millones a corto plazo, de los cuales 147,8 lo eran con empresas del grupo Acciona que, al parecer, durante el año 2017 quedaron en los 127 que se mencionan en el acuerdo. El patrimonio neto era de 215,7 millones.

La reacción del mercado al anuncio de la venta fue bastante intensa, pero poco duradera. Las acciones de bolsa del grupo Acciona, que el 24 de octubre cotizaban a 66,96€, subieron un 1,66% al día siguiente, tras el anuncio del acuerdo de venta de Trasmediterránea, y continuaron escalando posiciones hasta alcanzar un máximo de 71,11€ el día 1 de noviembre, lo que totaliza un incremento del 6,2% en una semana; alza que no cabe achacar exclusivamente a la venta de Trasmediterránea, pues el propio día 1 se anunció también la adjudicación a Acciona del servicio a viajeros en las estaciones del AVE.

A partir del 1 de noviembre comenzó un descenso continuo de los valores y, por fin, el día 9 de noviembre, tras la publicación de los resultados del tercer trimestre del año 2017, las acciones descendieron hasta los 66,44€, completando una caída del 6,5% en ocho días. Buena onda para los especialistas en jugar a la baja. Como puede observarse, tanto el momento del disparo de salida como el de llegada estuvieron bajo el control de Acciona.

Ante este panorama, son muchos los que se preguntan si la Comisión Nacional de la Competencia o la del mercado de valores llegarán a autorizar la operación y, caso de que así fuera, si Naviera Armas no habrá mordido un bocado que no pueda finalmente tragar.

Contribuye a la inquietud general el episodio de la adjudicación de la línea de interés público de Málaga-Melilla y Almería-Melilla, que el Ministerio de Fomento sacó a licitación por 14,8 millones y que Trasmediterránea se ofreció a cubrir por cero euros. Hay opiniones muy diversas sobre el asunto y hay voces que hablan tanto de oferta temeraria como de peligro de deterioro del servicio. Es posible que Trasmediterránea se viese obligada a asegurar por todos los medios un contrato que, sencillamente, no puede permitirse perder. Esta sería la explicación más simple.

Su rival Baleària, que cubre la línea a Melilla desde Motril, debe estar muy atenta a los acontecimientos pues, un fracaso de sus competidores, convertidos de hecho en uno solo, podría dejarle el monopolio de la línea.

Será interesante ver qué ocurre con la línea Península-Canarias, también de interés público y con una licitación de 4,5 millones, cuya fecha límite para la presentación de ofertas es el próximo viernes 11 de enero. 

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