Volver al listado de noticias

CONFIRMADO: LA FNB TENDRÁ QUE ABANDONAR SU ACTUAL UBICACIÓN

  • Educación marítima y náutica
  • Entorno marítimo

NAUCHERglobal, Juan Zamora 01/03/2015

El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Antoni Vives, ha confirmado la noticia que anticipábamos en NAUCHERglobal el pasado 29 de octubre: el noble edificio del Pla de Palau será destinado a otros usos y la Facultad de Náutica de Barcelona (FNB) se trasladará a una nueva construcción, aún por levantar, situada en una parcela de terreno portuario situada en las inmediaciones del hotel Vela. Vives afirmó el pasado jueves que “el equipo de gobierno de la UPC [Universidad Politécnica de Cataluña] está acabando de perfilar los requisitos técnicos que tendrá que cumplir la nueva sede de la FNB”.

El decano de la FNB, Santiago Ordás, en declaraciones a NAUCHERglobal el pasado viernes, afirmó que no se opone a este traslado forzoso siempre que se cumplan dos condiciones: que la nueva sede de la Facultad esté dotada de las instalaciones y equipos de una escuela moderna; y que no haya ningún período transitorio durante el cual la FNB se vea obligada a trabajar en condiciones precarias de provisionalidad.

El decano valora positivamente el hecho de que la FNB permanezca en Barcelona, eliminando la posibilidad de emigrar a Vilanova o a Mataró, como se había especulado desde el rectorado de la UPC; y que la nueva FNB se sitúe en el entorno portuario, “su ubicación natural”.

Sólo falta por saber el destino que le espera al magnífico edificio que actualmente ocupa la FNB, un edificio codiciado por todas las instancias políticas y empresariales dada su excelente ubicación y la excelencia de su construcción. Aunque el teniente de alcalde Antoni Vives haya declarado que el edificio de Pla de Palau “se mantendrá como equipamiento”, todo parece indicar que esa promesa será difícil de mantener, pues no olvidemos que el traslado de la FNB viene motivado por la necesidad de la Universidad de vender el edificio para enjugar parte de la cuantiosa deuda que la UPC ha acumulado tras muchos años de alegrías presupuestarias y escaso control del gasto.

La posibilidad de que sea el Ayuntamiento o la Generalitat quienes compren el inmueble a la UPC para destinarlo luego a equipamientos sociales o culturales se antoja complicada a la vista del estado de las finanzas públicas, de modo que no se puede descartar una solución imaginativa que ponga el edificio en manos de la iniciativa privada, previo el pago correspondiente, para dedicarlo a una empresa que pudiera parecer un uso más o menos cultural o social. A eso le podríamos llamar ingeniería administrativa, una tendencia al alza que permite especular sobre la privatización de una línea de metro o directamente poner en manos privadas la sanidad pública.

 

 Noticia relacionada

La Facultad de Náutica de Barcelona continuará ubicada en el frente marítimo de la ciudad

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda