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BRUSELAS DA EL PASO Y APRUEBA EL NUEVO REGLAMENTO PORTUARIO COMUNITARIO

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NAUCHERglobal, Daniel Molero 15/12/2016

El plenario del Parlamento Europeo dio ayer su aprobación, con 546 votos a favor, 140 en contra y 22 abstenciones; del nuevo Reglamento Portuario para la Unión Europea. Una nueva norma de obligado cumplimiento que, aunque capada, aboga por mejorar y dar claridad a la financiación de los puertos –sobre todo en cuanto a las ayudas recibidas- y teniendo especialmente en cuenta a las condiciones de los trabajadores.

El ponente del reglamento, el diputado alemán Knut Fleckenstein, señaló ante el pleno que "Tras 15 años de discusión, hemos logrado un acuerdo: es posible mantener los modelos de gestión existentes, y por primera se pone el foco en las condiciones laborales, un factor clave en la competitividad de los puertos y que en ningún caso estamos dispuestos a negociar".

Para Fleckenstein, “La transparencia financiera es un elemento central del acuerdo, lo que debe facilitar el trabajo de la Comisión para un régimen coherente sobre ayudas de Estado, e impulsar al mismo tiempo la inversión en puertos”. En este sentido, la falta de una normativa clara sobre la financiación pública de infraestructuras portuarias y sobre las tasas que pagan los usuarios limita las inversiones, según la Comisión.

Las normas, que se aplicarán a más de 300 puertos marítimos de la red transeuropea de transporte, obligarán a los puertos a especificar en su contabilidad las ayudas públicas recibidas y a mejorar la transparencia en la fijación de los costes por el uso de los servicios y las infraestructuras. Asimismo, las autoridades nacionales también deberán garantizar un procedimiento eficaz para la tramitación de reclamaciones.

En este sentido, para garantizar servicios de calidad, las normas incluyen disposiciones para asegurar que los proveedores de servicios portuarios facilitan a sus empleados a formación necesaria, haciendo hincapié en la seguridad y la salud. Asimismo, la exigencia de formación deberá revisarse regularmente para adaptarse a las innovaciones tecnológicas.

El reglamento no impone un modelo específico de gestión, pero sí establece condiciones si los operadores quieren imponer requisitos mínimos a los proveedores de servicios de remolque, amarre, almacenamiento de combustible, y recogida de residuos generados por los buques, o restringir el número de proveedores de estos servicios. Por ejemplo, los puertos podrán limitar el número de proveedores de servicios por razones de seguridad o sostenibilidad medioambiental.

Los servicios de manipulación de carga y de transporte de pasajeros estarán sujetos a las normas de transparencia financiera, pero estarán exentos de las relativas a la organización de los servicios portuarios.

Los estibadores, satisfechos a medias

Por parte de los trabajadores, desde el Consejo Internacional de la Estiba (IDC) han mostrado “satisfacción” por la aprobación, no obstante, inciden en que aunque hay “un cambio de tendencia que permitirá que los trabajadores portuarios estén amparados por una legislación común y superior a la de los Estados miembros, (…) creemos que debería haber sido más preciso en la defensa de las condiciones laborales, que podrían verse afectados en el caso de un cambio de titularidad en una determinada empresa concesionaria”, en palabras del coordinador general del sindicato, Jordi Aragunde.

Según Aragunde “esta aprobación del Parlamento Europeo supone que los estibadores de los puertos están haciendo un muy buen trabajo en aras de la prosperidad económica y productiva del sistema. Sin embargo ahora debemos enfocarnos en la aplicación del nuevo Reglamento en lo que concierne a la automatización de las terminales, ya que de ésta dependen miles de puestos de trabajo en los puertos de todo el mundo. Es responsabilidad de todos potenciar las terminales humanas frente a la progresiva robotización de las concesiones”.

Respecto al control desde la Unión Europea de las ayudas estatales a cada puerto, el IDC cree que el Reglamento aprobado debería haber ido más allá y dar mayor importancia a que los recursos generados en las instalaciones europeas deben de ir dirigidos hacia la creación de nuevos empleos, la formación y la seguridad de los trabajadores.

La ESPO, igual que los trabajadores

Por su parte, la Organización Europea de Puertos (ESPO) también han mostrado satisfacción por la aprobación en palabras de su secretaria general, Isabelle Ryckbost. Sin embargo sí que lamentan que Bruselas no haya ido más allá en cuestión de liberalización tarifaria.

La ESPO lamenta “que los gobiernos nacionales no hayan mostrado más ambición en progresar hacia un marco más claro para que las autoridades portuarias establezcan sus propias tarifas y desarrollen su propia estrategia financiera. Los puertos europeos creen que la petición de menos financiación pública para los puertos sólo puede realizarse si las autoridades portuarias pueden gestionar su situación financiera y decidir cómo estructurar y optimizar sus ingresos”.

La organización espera que a través de este nuevo reglamento los Estados miembros se den cuenta de que dar a las autoridades portuarias el poder de negociar y desarrollar su propia política de tarificación es la mejor manera de aumentar la competitividad de los puertos europeos y la igualdad de condiciones entre ellos.

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