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BARCELONA APUESTA POR POTENCIAR SU TRADICIÓN NÁUTICA Y CONVERTIRSE EN UNA CIUDAD MARÍTIMA

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NAUCHERglobal, Xavier Fernández de Castro 09/02/2018

En apenas un mes Barcelona ha presentado dos proyectos de gran calado para transformar el paisaje marítimo de la ciudad y recuperar el Port Olímpic y el Port Vell para los vecinos. La Fundació de Navegació Oceànica Barcelona (FNOB) ha reunido a una cincuentena de empresarios, técnicos, vecinos, directivos y patronos del sector para analizar la apuesta del Ayuntamiento y de la Autoridad Portuaria de Barcelona por aprovechar su larga tradición náutica para darle un nuevo aire al frente litoral.

“Barcelona, además de ser una ciudad abierta mar, quiere ser una ciudad marítima”, ha resumido el director de la Oficina Estratégica del Plan Delta, Marc García, que ha sido el encargado de exponer la visión que tiene el Ayuntamiento de lo que debería ser el frente litoral de la ciudad. En su opinión, tanto el acuerdo para transformar el Port Vell como el que lavará la cara al Port Olímpic “son acuerdos de calado que marcan un punto de inflexión en una trayectoria en la que el puerto y la ciudad no hablaban el mismo idioma”.

Más allá de su innegable impacto económico, el puerto es, literalmente, una parte importante de la ciudad, ya que ocupa el 20% de su superficie total y gestiona más del 50% de su litoral. “Barcelona tiene sus propias ideas de cómo quiere que sea ese frente litoral y no siempre ha podido ponerlas en práctica”, ha recordado García para mostrar su satisfacción por los consensos alcanzados con la Autoridad Portuaria de Barcelona y con el resto entidades y administraciones implicadas.

“Para Barcelona no es suficiente con tener salida al mar, quiere ser marítima, lo cual requiere construcciones sociales y mentales que hagan que la ciudad y su gente se quieran apropiar del mar que les rodea, que entiendan que el mar es suyo”, ha explicado Garcia. “Cuando la ciudadanía absorbe este concepto, es cuando una ciudad se maritimiza de verdad, y para ello los vecinos deben poder hacer suyos los espacios públicos marítimos y portuarios”. Y en eso están los responsables municipales.

A mediados de enero se presentó el acuerdo de mayor impacto, el que dará un giro de 180º al paisaje urbano alrededor del Port Vell. Entre los cambios más radicales está el traslado de todas las actividades de cruceros al Moll Adossat, que se hará de forma progresiva a lo largo de la próxima década y a medida que vayan expirando las concesiones actuales y se vayan terminando las obras de ampliación, que ahora están en la tercera fase (y falta una cuarta que se acelerará para facilitar la transición”.

La concentración de los cruceros en el Moll Adossat permitirá que el Port Vell se concentre en su actividad original, la náutica deportiva y de recreo, que se potenciará a través de la rehabilitación y construcción de edificios destinados a la formación y la economía náuticas. La reordenación de los espacios puerto-ciudad también contempla la tercera modificación del Plan Especial de la Nova Bocana, impulsado por la autoridad portuaria.

En su nueva configuración, “todos los espacios de la Nova Bocana serán públicos y paseables”, ha indicado el jefe de Planificación y Concesiones de la Autoridad Portuaria de Barcelona, David Pino. Entre otras novedades, se aumentará en 14.000 metros cuadrados el espacio público, concentrados en la zona perimetral de la futura Marina Vela, donde se crearán dos tramos de paseo público de extensión equivalente a las Ramblas. En esta zona se construirá un edificio de 450 metros cuadrados que tendrá usos docentes y albergará la base provincial de la Cruz Roja del Mar.

En la parte más cercana a la ciudad, el objetivo es que el Port Vell se integre definitivamente en el barrio Gòtic mejorando la connectividad entre el Moll de la Fusta y la zona urbana, una tarea que ha sido nada fácil de planificar, ya que la divisoria entre los terrenos portuarios y el entramado urbano se encuentra justo en medio del paso Joan de Borbó, lo cual ha exigido un esfuerzo extra tanto desde el Ayuntamiento como desde la autoridad portuaria.

En el caso del Port Olímpic, el acuerdo para su renovación es el resultado de un amplio proceso de debate en el que han participado vecinos, agentes del puerto (gestores, empresarios y restauradores) y grupos medioambientalistas para aportar sus puntos de vista y opiniones después de que en 2016 la Generalitat de Catalunya aceptara ceder las competencias de gestión del puerto al Ayuntamiento de Barcelona.

El objetivo del nuevo modelo es dejar atrás la concepción del Port Olímpic como un lugar de ocio nocturno y turismo y avanza hacia una instalación de uso vecinal que permita el contacto con el mar y la náutica deportiva y recreativa tengan un papel destacado en la oferta de ocio de la ciudad. Para ello, el plan contempla dar más continuidad al espacio que separa el puerto propiamente dicho de la zona urbana para hacerlo más amable.

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