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ANA PASTOR, DE FOMENTO A PRESIDIR EL CONGRESO

  • Administración marítima
  • Entorno marítimo

DANIEL MOLERO 19/07/2016

Blog: "Viento de Tramontana"

La ya ex ministra en funciones de Fomento, Ana Pastor, es la nueva presidenta del Congreso de los Diputados. El acuerdo alcanzado entre el Partido Popular y Ciudadanos ha otorgado la presidencia de la Cámara Baja a esta médico galaico-castellana, con 169 votos a favor, por los 155 logrados por el hasta ahora presidente de la cámara, Patxi López.

Dicho esto, Pastor, amiga personal del presidente en funciones del Gobierno, Mariano Rajoy, deja el ministerio muy desgastada. No lo ha hecho mal. Se ha mostrado dialogante y hasta conciliadora. Sin embargo, ya de primeras, no debería haber sido nombrada para ese cargo: un responsable de obras públicas debería saber de obras públicas (ojo, Pastor no es la única, ni Pepe Blanco, ni Magdalena Álvarez estaban tampoco preparados) o, como mínimo, saber gestionar bien a equipos. Es aquí donde más ha fallado como ministra, en la designación de los cargos de confianza.

Con su nombramiento al frente del congreso y, de repetir el PP en el Gobierno, Mariano Rajoy tendrá otro problema: buscar a un sustituto de más garantías que no sólo conozca la idiosincrasia de un ministerio con tanta fuerza sino que, además, tenga mano izquierda y esté bien conectado con Bruselas para poder llevar a cabo algunas negociaciones en materia de infraestructuras que precisan del beneplácito de la Unión Europea. Y, sobre todo, que no tenga dudas, de que el sector marítimo es el que mueve la economía en España.

Dejará Pastor a su sucesor tareas pendientes de gran importancia estratégica: la situación de los estibadores, la inversión en los accesos a los puertos, el resurgimiento de sectores clave como el naval o el náutico. No obstante, nada que sea más importante que lo que –desde NAUCHERglobal- venimos reclamando desde hace años: la autonomía económica de las autoridades portuarias, la capacidad soberana de fijar tarifas y tasas y la modernización de un sistema que es altamente productivo pero que aún podría serlo más de no ser por la concentración de poder en Madrid en detrimento de las comunidades autónomas.

Si bien es cierto que con un sistema más autónomo hay autoridades portuarias que sufrirían para poder continuar viviendo, también lo es que es inaudito que en España existan 28, con una cuarentena de puertos de interés general. No pasa en ningún otro país civilizado.

También debería otorgar más capacidad –económica y ejecutiva- a la Dirección General de la Marina Mercante para tener un mayor margen de maniobra. No en vano, las capitanías son las garantes de la seguridad del litoral, entre otras funciones y, por el litoral, se realiza el 75% del comercio exterior del conjunto del país.

El próximo ministro o ministra también debería modificar el Registro canario: no es de recibo que las navieras españolas no abanderen sus buques aquí y lo hagan bajo otros pabellones, con mejores condiciones, por la vagancia de los dirigentes de acoplar la normativa española a lo que ya hacen desde hace años en otros países de nuestro entorno.

En fin, si se acaba dando, buen viaje Sra. Pastor y, por el bien común, implore a su amigo Rajoy para que, con su heredero, no cometa los mismos errores.

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