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A CIEN DÍAS DEL SINIESTRO DEL PESQUERO RUSO ‘OLEG NAYDENOV’ (2)

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JUAN ZAMORA 24/07/2015

Blog: "El barógrafo"

Había una vez... ¡Un circo! Así empezaba la canción de un vistoso programa de televisión que tenía mucho éxito entre el público no sólo infantil. Se basaba en un espectáculo donde un grupo de payasos, excelentes cómicos, cantaban, improvisaban historias hilarantes, hacían juegos de magia, malabarismos, regañaban entre ellos y tenían la habilidad de enredar a los seleccionados espectadores presentes en el plató que reían a gusto las ocurrencias de los artistas. Un programa de amplia audiencia.

El análisis del siniestro del buque pesquero factoría OLEG NAYDENOV nos revela cierta similitud con el programa televisivo. El buque ruso sería la carpa y la pista del circo; la actriz principal, sin duda, la ministra Ana Pastor, bien secundada por una corte de comparsas, los llamados altos cargos; el papel del público lo interpretarían los sedicentes científicos de pesebre, los actores de las comunidades autónomas y de otros ministerios, los ecologistas aprovechados, y determinados medios de comunicación, ansiosos del protagonismo necesario para aumentar la tirada del periódico, al precio que sea, contentos con su minuto de gloria.

La función empezaría un sábado 11 de abril, cuando el centro de emergencias del puerto de Las Palmas alerta del incendio de un pesquero bolchevique, el OLEG NAYDENOV, cuya virulencia obliga a la policía portuaria a desalojar a la tripulación. Unos minutos después llegaron los bomberos, los del municipio al parecer, que entraron tres veces en el buque y tres veces salieron escaldados, imposible llegar al foco del incendio. Tras doce horas de denodada lucha, desde el muelle y desde el mar, la situación se percibe como incontrolable y peligrosa y se ordena alejar el buque. 

Antes de continuar conviene que nos detengamos en el origen del incendio:

  1. ¿Qué trabajos en caliente se estaban realizando en el buque para producir un incendio de tal magnitud? 
  2. ¿Tenían permiso para llevarlos a cabo?
  3. ¿Estaban autorizadas la empresa o empresas que los realizaron, o era personal contratado por el propio buque sin autorización alguna?

Al parecer, durante el incendio, el capitán del OLEG NAYDENOV fue apartado de la emergencia. Craso error, pues el capitán resulta fundamental en la gestión de los riesgos y peligros que puede presentar el buque. 

Son tantas y tan importantes las lagunas informativas que aún subsisten sobre el accidente del factoría ruso que a nadie pueden extrañar los sucesivos rumores sobre manos negras e intereses ocultos que estarían velando la verdad y oscureciendo la comprensión del suceso. La pereza y la ignorancia siempre prefieren una explicación conspirativa.

Sin embargo, con independencia de las preguntas sin respuesta, hasta aquí todo se ha movido entre profesionales, con mayor o menor acierto.

A partir de aquí se inicia el gran espectáculo. El circo. El día 22 de abril empieza a llegar a la costa el fuel de combustible del OLEG  NAYDENOV y ante la posibilidad de que el vertido afecte a zonas sensibles, la ministra Ana Pastor, a quien la investidura gubernamental ha convertido -la magia del circo- en experta universal sobre accidentes marítimos y lucha contra la contaminación, decreta el nivel 2 de alerta del Plan Marítimo Nacional, lo cual implica a la Comunidad Autónoma, a ministerios varios y a cuantas autoridades locales se puedan ver afectadas. Los secundarios y parte del público, asustados todavía por el bochornoso recuerdo del PRESTIGE, callan embobados.

Se constituyen unos cuantos comités y ya puestos, la ministra, en pleno éxtasis de facultades técnicas, ordena vuelos diarios de aviones y helicópteros dos y tres veces al día; siete, ocho barcos que patrullen la costa. Un delirio. Y todavía insatisfecha, moviliza un barco de la Armada para recoger el fantasmal combustible del naufragio. 

No se han hecho públicos los datos, pero de buena fuente se sabe que después de muchos días en la mar, el buque de guerra recogió ¡8 kilos de fuel!, toda una hazaña. 

Semejante despliegue táctico, estratégico y logístico, que recuerda el ridículo del impostor Vasco Moscoso de Aragâo en el relato de Jorge Amado, tiene la exclusiva finalidad de contener el hidrocarburo que pudiera aflorar del pesquero hundido, cuyos tanques de combustible almacenaban ¡1.600 toneladas de fuelóleo! 

El variopinto personal que formaba parte de los fastuosos comités activados por la ministra oyeron atónitos, espectrales, las órdenes de la señora, todos en respetuoso silencio ante la oceánica sabiduría de la titular del Ministerio de Fomento. Todos rendidos ante el aura de la artista (o del poder y todo eso).

Según el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos (NRC, National Research Council), el promedio anual de introducción de petróleo en el medio marino es aproximadamente 1.300.000 toneladas,  de las cuales el 46% procede de filtraciones naturales; y el 37% se origina como consecuencia del propio consumo de hidrocarburos, y comprende todas las descargas desde tierra (industriales, urbanas, etc.), que acaban en el mar. Es decir, el OLEG NAYDENOV representa un ínfimo 0,1 % del total de los hidrocarburos que se introducen en los mares y océanos. 

Hasta ahora, el efecto sobre la fauna marina de las filtraciones de combustible del pesquero ruso se reduce a 8 pardelas muertas y una tortuga en chapapote. Consta que se han retirado 400 kilos de hidrocarburo de la costa y unos 1.500 kilos del mar. O sea que si dividimos el coste del circo ordenado por la ministra por la cantidad de fuel recogida, cada kilo nos sale por más de 52.000 euros, un coste que hasta un niño puede comprender que es un verdadero disparate.

Prosigamos. La sobreactuación de la ministra Pastor ha generado lo que ya se conoce en el mundo marítimo como el sosrep español. Es sabido que el sistema Sosrep se creó en el Reino Unido y consiste fundamentalmente en que las decisiones sobre emergencias marítimas las toman un equipo de expertos en temas marítimos, sin presiones políticas ni interferencias de ninguna clase.

El sosrep español está formado, según hemos podido observar, por la ministra, el secretario de Estado y la secretaria general de Fomento, tres figuras cuya súbita expertise en materia de buques y contaminación del medio marino ha causado asombro en el mundo entero. Algunos santeros ya hablan de milagro. A este fabuloso sosrep le debemos la elección del método de taponamiento de las eventuales grietas de los tanques del pesquero, y la decisión sobre el sistema de extracción. A este sosrep nacional le debemos también el mantenimiento, a día de hoy, del nivel 2 de alerta, con los buques navegando y los aviones volando sin descanso, todos ellos contaminando y gastando combustible, tirando el dinero a espuertas, y con un comité técnico ad hoc reuniéndose todos los días. Ver para creer.

Hace tiempo me contaron que los políticos gozan en España -y no sólo en España- de una extraña impunidad, pueden hacer y deshacer, despilfarrar y recortar, crear y destruir, dar el espectáculo y reírse gratis de sus ocurrencias. Carecen de responsabilidad, la política todo lo cubre. Algunos de ellos, muchos, pero no todos, cuando pierden las elecciones se van de rositas y nos dejan los muertos sin enterrar y una retahíla de deudas y facturas sin pagar.

¿Dejarán algún día estos políticos obrar a los técnicos y profesionales? ¿Entenderán algún día que el cargo no otorga saberes y conocimiento? Quienes han accedido a la política desde un contrastado ejercicio profesional, ingenieros navales y marinos por ejemplo, deberían negarse a participar en el circense sosrep español en que el Gobierno ha convertido las emergencias marítimas, pues ellos también son responsables de manera indirecta con sus silencios. 

Lean o relean The Shadow-Line, La línea de sombra, la confesión de Joseph Conrad sobre su primer mando de un buque mercante, y fíjense bien en el subtítulo/dedicatoria: Worthy of my undying regard. Dignos para siempre de mi respeto.

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